El liderazgo académico de Andrés Sabella

PALABRAS  PRELIMINARES

Se ha escrito copiosamente sobre los atributos de Sabella, pero no se ha hecho un estudio científico sobre  su liderazgo académico y sobre la impronta que dejó en sus alumnos. En especial, sobre el reconocimiento de esta impronta como elemento que marcó la identidad de generaciones de comunicadores.

El primer eje argumental del trabajo fue que  la figura de Sabella continúa siendo inspiradora y se mantiene altamente visibilizada en los medios de comunicación. Así, por ejemplo,  El Mercurio de Antofagasta restituyó, a contar del 2007, su emblemática columna “Linterna de Papel”.

El segundo eje fue que existe gran profusión de información testimonial que mantiene su vigencia: nombres de calles,  plazas, colegios, auditorios, concursos, monumentos, museos y hasta la propia denominación de la Segunda Región de Chile: Norte Grande, término que acuñó en su conocida obra del mismo nombre

El tercero es la escasa información científica sobre su legado, con la rigurosidad y formalidad que exige hoy la investigación científica, a excepción de las obras de José Antonio González y con un carácter diferente, pero no menos valioso, las del ensayista Osvaldo Maya, del escritor Matías Rafide y del ex director de “El Mercurio de Antofagasta”, Mario Cortés.

En virtud de lo anterior, este trabajo aporta antecedentes sobre un aspecto específico: su docencia en la carrera de Periodismo.   La información la entregan  ex alumnos  que residen en Antofagasta, Santiago y otras ciudades del país y extranjero, quienes se desempeñan en distintas áreas del periodismo y las comunicaciones.

PROBLEMA Y OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN

El problema de investigación fue conocer la visión de los entrevistados respecto a la influencia e impronta  de Sabella, sus testimonios sobre la experiencia que tuvieron con el poeta mientras se desempeñó como  docente en la UCN y mantuvo con ellos una interacción permanente.

Se recolectaron y analizaron testimonios  de ex alumnos de  diferentes generaciones que ingresaron a la Universidad entre 19678 y 1979, que tienen en común haber estudiado cuando Sabella era profesor jornada completa de la carrera, impartiendo allí varias asignaturas (1967-1981).

El objetivo general de esta investigación fue comprender su aporte en la formación de los periodistas de la Universidad Católica del Norte en relación a su liderazgo en lo profesional y actitudinal.

Para alcanzar este propósito, fue necesario investigar, desde la perspectiva de las generaciones  formadas entre 1967 a 1979, la visión profesional  del  Sabella, en lo relativo al periodismo,  la comunicación,  los hechos contingentes,  los formatos y enfoques profesionales del periodismo. Igualmente, conocer  su aporte  en relación a  las actitudes, valores  y motivaciones que complementan la formación universitaria,  para comprender  su liderazgo  en  un sentido integral.

Las preguntas de investigación  fueron las siguientes: ¿Qué recuerdan  de la docencia de Sabella? ¿Creen que  les dejó una impronta en lo profesional y personal? ¿Qué tipo de relación ejerció  con sus alumnos? ¿Cómo perciben el liderazgo de Sabella  en sus destrezas profesionales? ¿En qué aspectos actitudinales reconocen su aporte?

Se revisaron artículos,  plataformas digitales, revistas, libros  relacionadas con opiniones sobre el vate, con especial atención los de autores como  José Antonio González, Osvaldo Maya, Matías Rafide y Mario Cortés Flores;  tesis de grado de las carreras  de Castellano y Periodismo que destacan  aspectos de  su poesía, su prosa y su trabajo en los medios.

Se investigaron diferentes teorías de liderazgo para determinar si es posible deducir si el  liderazgo de Sabella se aproxima a algún enfoque del corpus teórico actual.

ASPECTOS METODOLÓGICOS

El proyecto  se sustenta en el paradigma  fenomenológico (Husserl: 1998), dado que pretende  conocer cómo los sujetos  perciben al mundo y a las personas  a partir de sus propias individualidades. Se asienta en la subjetividad de los entrevistados, quienes describen e interpretan su relación con Sabella, que además vinculan con la época del vate y los cambios  políticos y sociales  de ese período. Toma elementos de la teoría de la construcción de la realidad (Berger y Luckmann, 2005: 34-42) fundamentalmente de la cotidiana, influída por los significados y emociones  experenciados por los periodistas.

El estudiantado de esos años  se movía en los  planos universitario,  político y familiar. La realidad cotidiana tenía una sobrecarga de pasiones y elementos subjetivos, principalmente políticos y en el aspecto académico, esa realidad cotidiana tuvo una fuerte influencia de Sabella. La motivación  y entrega de conocimientos tenía un alto contenido social.

La investigación fue  transeccional, exploratoria con fines descriptivos e interpretativos.  El uso del término “exploratorio”, más propio de los trabajos cuantitativos, se fundamenta en que el punto de vista del trabajo (docencia de Sabella) no ha sido estudiado anteriormente.

La metodología  fue de carácter cualitativo; algunas categorías y conceptos estaban preestablecidos y otros fueron emergiendo a medida que avanzaba la investigación. Para ello, se revisaron textos de autores como    Taylor y Bogdan (2005: 34-42), Austin (2008: en línea), Ruiz Olabuénaga (en línea), Pocovici (2004: en línea), Salinas P.(2009: 300-328)

Para la exposición y categorización de las opiniones de los entrevistados se recurrió al análisis de contenido, utilizando como fuentes a autores como Rodríguez G.,  Gil J., y García E., (1999: en  línea); Austin (2008: en línea) y, Hernández, Fernández y Baptista (1994), ente otros.

En base a lo que los sujetos de estudio declararon, se  dilucidó el objetivo de la investigación:  comprender el aporte de Andrés Sabella en la formación de periodistas de la UCN, asociado a su liderazgo profesional y personal.

Se aplicaron entrevistas individuales enfocadas ( Merton, Fiske y Kendall:1956) cuyos ejes temáticos fueron: Identidad, Impronta, Motivación, Actitudes y Valores, Aprendizaje , Liderazgo, todo desde el punto de vista de la docencia de Sabella. La entrevista enfocada  fue la mejor forma de recolectar las opiniones, para evitar declaraciones de aspectos no concernientes al objetivo de investigación.

EL LEGADO SABELLIANO

Andrés Sabella Gálvez (Antofagasta 1912- Iquique 1989) mostró desde muy joven sus dotes literarias y su personalidad multifacética, histriónica, sociable, aglutinadora, creativa, audaz. Vivió  en un entorno de características particulares, en una ciudad que  buscaba, hasta la década del treinta, una impronta identitaria.    Antofagasta avanzaba hacia el progreso, de forma asimétrica y con grandes contradicciones ( González J.A,  2004: P. 10-20). Por un lado, tenía una gran producción cinematográfica (el Hollywood de América del Sur), imprentas, librerías y siete periódicos (la ciudad chilena con mayor cantidad de diarios), que facilitaban una amplia libertad de expresión por sus distintas posturas ideológicas. Por el otro, existía una evidente pobreza derivada del cierre de las salitreras.

Sabella escribió en revistas y diarios, publicó su primer libro de poemas  Rumbo indeciso(1930)   y desde 1933, editó los Cuadernos  Hacia,  en los que inició, además, una importante labor como dibujante que se mantuvo durante toda su vida. Fue miembro del Partido Comunista y  uno de los fundadores de la Alianza de Intelectuales contra el Fascismo. Vivió durante 20 años en la capital (1932-1952) y perteneció a la generación del ‘38,  compartiendo con  escritores, poetas, periodistas, folclorólogos como Diego Muñoz, Pablo Neruda, Oreste Plath, Alberto Rojas Jiménez y Alberto Valdivia, entre otros.   Se relacionó con Volodia Teitelboim, Helvio Rodríguez, Tulio Lagos, Fernando Pezoa, Víctor Castro, Tito Mundt.

Algunas de sus obras fundamentales son Rumbo indeciso (1930), La mugre (1934), Vecindario de palomas (1941), Norte Grande (1944), Chile, fértil provincia (1945), Martín Gala (1952), El caballo de mi mano (1953), Canciones para que el mar juegue con nosotros (1964), Un niño más el mar (1972), Célula Cristo. Sobre la biblia un pan duro. La Estrella del Hombre (1972).  Publicó por más de dos décadas en El Mercurio de Antofagasta y también fue articulista de Las Ultimas Noticias, Ercilla, Hoy, Apsi y Análisis.

A su regreso a Antofagasta (1953), recibió la primera Ancla de Oro que entrega  la Municipalidad de Antofagasta a ciudadanos distinguidos, junto al doctor  Antonio Rendic. Fue Miembro de la Academia Chilena de la Lengua,  Doctor Honoris Causa de la Universidad del Norte y tres veces candidato al Premio Nacional de Literatura que no le fue adjudicado.

LA UNIVERSIDAD DEL NORTE

Sabella y Nicolás Velasco del Campo fundaron la Carrera de Periodismo de la Universidad del Norte, que recibió a  su primera generación en 1967. Esta se concibió como cíclica y después de la primera generación, hubo ingresos en 1969, 1971, 1972, 1973, 1975, 1976 y 1979. Luego, entró en  receso por 10 años, y fue reabierta en 1990.

A los 34 alumnos  de la primera generación, Sabella les dictó Redacción Periodística, Literatura Chilena, Periodismo Crítico, Redacción y Cursillos de Periodismo Informativo, que se agregaron a otros de gran popularidad en la época, como Historia del Pensamiento Obrero. También dirigió seminarios medios sobre técnicas de de expresión escrita,  periodismo y literatura obrero poblacional y revolucionaria, sobre  técnicas gráficas del Norte y  literatura chilena.

Después de 1973, impartió cátedras tales como Comentario y Animación de Programas, Periodismo Crítico, y continuó con los cursos de Redacción Periodística, Redacción y Literatura y,   Debate y Argumentación.

Las asignaturas de Literatura Chilena, Redacción Literaria y Periodismo Crítico continuarían siendo sus pilares docentes hasta el último curso de la primera etapa, a lo que se agregarían seminarios sobre técnicas de entrevista y sondeo de opinión, animación de programas, periodismo y literatura.   Sin embargo, la labor de Sabella se proyectó más allá de las aulas, pues dirigió talleres de poesía y literatura destinados a todo público y participó en todas las instancias que promovieron el desarrollo de Antofagasta.  Fue exonerado de la Universidad en 1981.

SU LIDERAZGO

El liderazgo se ha definido como la capacidad que tiene una persona de influir en un grupo para que consiga metas   y/o cambie de conducta de otros con miras a lograr un propósito. ”Liderazgo es la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través de un proceso de comunicación humana para la consecución de diversos objetivos específicos, por lo tanto, los elementos que caracterizan al liderazgo son cuatro: la influencia, la situación, el proceso de comunicación y los objetivos a alcanzar” (Chiavenato I.,2004: P. 458).

Las múltiples clasificaciones  incluyen las  basadas en el estilo del líder: estructurador, entrenador, alentador, delegador, coercitivo, autoritario, afiliativo, democrático, entre otros (Madrigal, B., 2005: P.75-82).

Los modelos   de liderazgo útiles para este estudio son el  transaccional y el transformacional (Burns :1978 y Bass :1990)   ), que  engloban una amplia gama de teorías vigentes.    Sus diferencias son que, mientras el primero  se basa en recompensas y castigos, el segundo enfatiza en la actitud motivadora que conduce a metas superiores. Más que pretender obediencia, el propósito del líder transformador es estimular la participación y el compromiso.

Ambos  deben proyectar características fundamentales: visión, confianza, participación, aprendizaje, diversidad, creatividad y comunidad.  El  transaccional recurre al feedback positivo y negativo dependiendo del desempeño de tareas específicas y mensurables, establece tratos y negocia. El transformacional exhibe comportamientos que inspiran  a otros a trabajar juntos en pos de una meta mutuamente gratificante y promueve cambios más sustantivos y largoplacistas, en cuanto a aspiraciones, ideales y valores de los subordinados. En  las últimas décadas, el modelo del liderazgo transformador se  ha extrapolado de la empresa al ámbito  educacional.

Dentro de las teorías de contingencia en boga en empresas- está la del liderazgo situacional de Hersey y Blanchard aplicada en capacitaciones a empresas, y citada de forma recurrente por medios de comunicación  Este liderazgo se centra más en la madurez de los seguidores (medida en que las personas tienen la habilidad y disposición para cumplir una tarea específica y cuando las personas van creciendo en madurez, el líder va disminuyendo el control sobre ellos). El líder debe adaptarse a las personas, cuando existen incapacidades y las instrucciones deben ser precisas y claras. En tanto, las personas capaces y dispuestas a realizar la tarea, pueden moverse  de manera autónoma, no requiriendo control. Esta teoría situacional ha resultado especialmente aplicable a centros educativos, relacionando el estilo de liderazgo con el nivel de madurez del alumnado, que requerirá más o menos control según asuma sus responsabilidades.

Se revisó la bibliografía  de Sabella y sobre Sabella,  que incluyó  libros del historiador de la UCN, José Antonio González; del ex director de El Mercurio de Antofagasta y ex Decano de la Facultad de Humanidades de la misma institución,   Mario Cortés Flores; tesinas de pregrado de castellano y periodismo (una dirigida por Mario Cortés); se hizo una exploración documental en la Universidad Católica del Norte, en Secretaría General, Biblioteca y Registro Curricular. Se revisaron videos, formatos digitales y se entrevistó a personas que conocieron al vate, entre ellas, al representante de la Academia Chilena de la Lengua, Osvaldo Maya Cortés.

Uno de los obstáculos  fue la escasa documentación sobre el tema de estudio, (docencia de Sabella) siendo los Anales de la UCN,  en su número correspondiente a la entrega del Doctorado  Honoris Causa (1977) y las actas de asignaturas, elementos testimoniales que se rescataron en este trabajo. También se tropezó con  la falta de estudios históricos  regionales entre 1967 y 1981 (período de estudio), fundamentales para describir el entorno en que se ambienta esta investigación.

ESTUDIO DE CAMPO Y RESULTADOS

Los sujetos de estudio fueron 12 periodistas que ingresaron a la carrera entre 1967 a 1979 y que tienen hoy entre 62 y 48 años. Pertenecen a  5 de las 8  generaciones (ingreso) de la primera época de la carrera 1967, 1969, 1970, 1971, y 1979. Trabajan en Antofagasta (7), Copiapó (1), Valdivia (2), Santiago (1), Los Angeles, California (1).

Los ejes temáticos de las entrevistas estuvieron ligados a Identidad, Impronta, Motivación, Actitudes y Valores, Aprendizaje y Liderazgo.

Las aseveraciones sobre su liderazgo se evidencian en todas las categorías de análisis y oscilan desde la admiración hacia su persona, y al ejemplo que fue para los alumnos, por su constante motivación. Las expresiones van desde calificarlo como “un hombre de rara inteligencia, sagaz escudriñador de la naturaleza humana, capaz de mantener conversaciones de alto vuelo y de bajar a las expresiones más humildes” hasta considerarlo “un líder y un guerrero de su tiempo, un líder sin proponérselo, carismático y empático”;  “un líder que bajaba al nivel de los alumnos, de grandes habilidades comunicacionales para interactuar con los distintos segmentos de la sociedad”, un líder valiente, que denunció la contingencia vivida en la dictadura”.

Las referencias a su compromiso social y valores éticos  eran una constante en sus actividades académicas. Entre las declaraciones destacan: “Su pensamiento comprometido con la realidad social influyó en que asumiésemos la importancia social de la prensa, no  como concepto teórico, sino como un hacer cotidiano del periodismo”, “destaco sobremanera su llegada a los humildes y a sus estudiantes, sin poses ni alardes”,  “su aspiración era que todos tuviéramos las mismas oportunidades, que incluía a los géneros”, “es imposible soslayar su constante referencia a los valores de  la clase obrera,  que eran permanentes”, “su actitud promovía la responsabilidad”, “Sabella reiteraba que no había que decir como periodista o que no se podía decir como caballero o dama”.

La motivación  fue un sello de Sabella.  Los estimuló a proyectarse profesionalmente desde muy jóvenes, aprovechando sus vínculos y enseñándoles a relacionarse y publicar artículos en medios de primera línea.

Entre los aspectos formativos, se refieren a una “marca sabelliana” y a la importancia que asignaba a la información de primera fuente; a observar, describir, retener información visualmente para trasmitirla al lector.

“Debíamos ser artesanos de la palabra” es una frase que, casi de manera idéntica, se repite entre los entrevistados. “Contribuyó al ideal del periodista conocedor de muchos temas, un periodista culto con una buena redacción y argumentos sólidos”, “influyó en mi estilo de redacción, especialmente en la narración y en la necesidad del reporteo bibliográfico y vivencial  propio”, “fue el primer periodista chileno que practicó el nuevo periodismo“, “nos alentó a  escribir con vuelo en la forma y en el fondo. Nos acercó a grandes escritores y periodistas nacionales que en  sus escritos capturaron su época y su sentir, desde los cronistas españoles de la etapa de la conquista en adelante”, “nos ayudó a comprender la realidad social, política y económica del norte”.

COMENTARIOS FINALES

Se puede concluir que el estudio responde plenamente las preguntas de investigación planteadas al comienzo del trabajo.

En primer término, los entrevistados conservan un cúmulo  de recuerdos  que tienen que ver con  casi todos los aspectos de la trayectoria docente del vate, que se explicita en sus respuestas: gran cultura, visión panorámica, inteligencia, buen talante, clases amenas y plenas de anécdotas, bagaje inagotable de conocimientos. Un profesor sencillo,  de fuerte sentido ético, un referente a imitar por la  admiración que sentían por su persona. Relevan su figura  al ámbito de un gran maestro, un líder carismático y motivador, un líder que era un ejemplo a seguir, pero que también, bajaba al nivel de los jóvenes  y adaptaba su discurso para quienes recién incursionaban en la enseñanza del periodismo.

De sus aseveraciones, puede deducirse que Sabella, fuera de su carisma y empatía, calza plenamente con las aseveraciones de Deci y Ryan cuando se refieren al liderazgo moderno y sostienen que  no es imponer soluciones. El líder no es quién provee respuestas o da órdenes para ser acatadas al momento, sino aquel que dirige los esfuerzos del grupo para definir sus propios problemas y encontrar sus propias respuestas.

Si bien los liderazgos no son puros, las características del vate corresponden a un líder carismático,  transformacional, que propiciaba la confianza, participación, aprendizaje, diversidad, creatividad y comunidad, comportamientos que inspiran o motivan a otros a trabajar juntos en pos de una meta mutuamente gratificante.   El líder transformacional posee carisma, vale decir, ofrece una visión y sentido de misión, transmite orgullo, se gana el respeto y la confianza; es inspirador, pues comunica expectativas altas, expresa los propósitos de manera sencilla, usa símbolos para enfocar sus esfuerzos; es estimulador, dado que promueve la inteligencia, actúa racionalmente y  resuelve los problemas de manera cuidadosa. Trata a cada uno de manera individual, los adiestra y aconseja.

A pesar de los años transcurridos, sus características se aproximan al ideal del docente líder actual, cuyos sellos son la empatía, sensibilidad, el propiciar, y estimular la cultura. Sus alumnos lo consideran  un modelo, dado que los motiva y respeta. El docente líder es preparado, crítico, y tiene atributos  para crear espacios de participación y fomentar la integración social, para una relación sistemática con el medio. Entrega herramientas para aprender a aprender,  para solucionar problemas, y para desarrollar destrezas comunicacionales.

Lo destacable es que en una época en que la docencia era más de  traspaso de conocimientos, Sabella fue un adelantado, pues supo enriquecer las potencialidades de sus alumnos a través de una relación de confianza y de respeto.

En la formación de sus destrezas profesionales, lógicamente su acervo cultural y sus años de práctica del periodismo (aun cuando no provenía del mundo del periodismo sino de la literatura), contribuyeron a plasmar en ellos una fuerte impronta: en la narrativa, en el lenguaje, en la capacidad de observación, en el reporteo en terreno y en la investigación. Igualmente, en el fuerte dominio que debían poseer de lo que sucedía en el entorno,  así como en fomentarles la inquietud por la lectura para que comprendiesen mejor los hechos, sus antecedentes y posibles consecuencias.

En sus aspectos actitudinales, fue férreo en cimentarles valores tanto profesionales como personales. Debían escribir a prueba de desmentidos, también tenían que  ser responsables y tolerantes,  comprometidos con la realidad social,  respetuosos, predicando con el ejemplo.

Lo que trasunta toda la investigación son sus principios éticos, que los entrevistados destacan una y otra vez. De partida, mencionan que constituye un hecho notable que este escritor y poeta  se haya alejado de los grandes centros de influencia para volver al norte y radicarse definitivamente en Antofagasta.

Todos concuerdan que Sabella no buscaba el liderazgo, pero sus conocimientos, carisma y bondad hacían que los alumnos lo admiraran. Como decía un entrevistado, fue un líder sin proponérselo.