Internet, Wikileaks y el Periodismo

Durante los años 1500 se masificó la producción de libros, inaugurándose una época en que se intentó poner orden al discurso humano. Es fácil imaginar cómo disfrutaron aquellos hombres, no solo por la posesión privada de un ejemplar de la Biblia, sino por su lectura: ese placer del que aún seguimos disfrutando. Y el conocimiento compartido, una categoría superior.

Aparte de lector soy un artesano de las letras que escribe para diarios y revistas bajo dos premisas: la información  y la comunicación que se yuxtaponen hasta transformarse en periodismo o en el simple placer de la transmisión, por eso quiero opinar sobre el nuevo fenómeno informativo y comunicador que se llama Wikileaks, un nombre formado por dos palabras Wiki que en hawaiano quiere decir rápido y leaks que en inglés es filtración. Antes de ingresar en el tema intentaré una aproximación a la relación entre el hombre, llamado usuario, y la Red, es decir Internet, para ubicar el fenómeno de Wikileaks dentro de su matriz cibernética que no es otra que Internet.

I

Los alfabetos escritos de la antigüedad determinaron un nuevo comportamiento humano, pues quedó atrás o desapareció –aunque no del todo – la narración verbal que transmitía novedades, contaba historias o relataba hechos. El hombre ya no necesitaba de intermediarios aunque de hecho el autor de los escritos de entonces se mimetizaba entre dos personajes: el del intermediario que escribía y el de la fuente que relataba o mostraba.

Probablemente es entonces que comienza la individualización del hombre a través de la lectura, proceso que se acentuó con la imprenta de Guttenberg, desarrollo que devino en  masivo en consonancia con las etapas sucesivas de la colectivización de la lectura.

Si damos una mirada atrás comprendemos que la relación del hombre con los medios es de confianza o desconfianza, pero siempre íntima, por eso es difícil entender el futuro de esas relaciones cuando aparecen sobre todo nuevas técnicas, con las que habrá también intimidad y producirá confianza o desconfianza.

La relación personal con el viejo y con  el nuevo medio es el punto de partida para intentar una teoría sobre el periodismo  post Wikileaks a partirr de la inevitabilidad del fenómeno, porque hoy es Wikileaks que mañana puede tener otro nombre y otro perfil. De hecho una parte del grupo se separó para fundar OpenLeaks.

El fenómeno actual recuerda el de 1929 cuando Walter Benjamín escribió sobre el surrealismo. (La palabra surrealismo se asocia de inmediato a la estética, debemos aclarar que se trata de una percepción que, en rigor, excede el espacio artístico, en su sentido tradicional).

Benjamín reconoce en el surrealismo un “grito libertario”  por su distanciamiento de cualquier “iluminación religiosa”, pero no para caer en un mundo material sin contenido y sin horizontes sino para “superarlo”. Benjamín entendía el fenómeno como la  “iluminación profana”.

Wikileaks podría ser “la iluminación profana” pero es un fenómeno dentro de otro que es la Red inmerso en la nueva tecnología que ha modernizado “el mensaje” aunque depende de quien la usa y para qué. Eso pasa con todas las tecnologías, sin embargo hay una diferencia importante entre la actual con las anteriores.

La caldera a vapor, la electricidad y la cinta transportadora afectaron momentos concretos y específicos del proceso productivo, son los pivotes de la revolución industrial.

La presente revolución que engloba la informática, la telemática y la cibernética, se aplica a todo el proceso económico y al conjunto de la vida social, incluida la cultura, la política y el uso del tiempo del libre. Y, esa suma convierte el hecho en único.

El punto más cercano entre la presente revolución y la anterior es la televisión que nos da una pauta del posible desarrollo de las nuevas formas. La televisión es su desarrollo no ha tenido homogeneidad, de hecho se pueden citar “épocas”:

La paleotelevisión de raigambre ilustrada, instrumento civilizador de masas Participación del estado como uno de los gestores principales.

La neotelevisión corresponde a la liberación del medio, la relación se traslada de campo y en el nuevo domina el vínculo entre el oferente y el consumidor. Irrumpe el mercado.

En la actualidad, con la influencia de la Red, podemos hablar de una época postelevisión espacio de interacción, con poco o ningún dirigismo. El público participa e interactúa con el medio. El mercado está presente y el estado deja hacer, contempla y a veces protesta.

La época postelevisiva es coetánea con la irrupción de Internet, la televisión cambia el formato e inaugura la interacción.

Algo similar acontece con el resto de los medios. Los diarios aparecen en la red en su forma digital o en una reproducción auténtica del original y abren espacios para la interacción.

Internet, lo cambia todo, porque es una plataforma sin editores y sin aparentes censores, es una reproductora de autenticidades. Volvemos al ensayo “La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica”escrita por Walter Benjamín; el alemán  inauguró una reflexión sobre los “modos de significación”, esto es la configuración del “sensorium” en una sociedad en que la tecnología y la industrialización son las mediciones  de cualquier percepción posible. Y, es lo que Internet y dentro de ella Wikileaks esta causando, la configuración de un “sensorium” nuevo, confirmando la tesis de  que “dentro de grandes espacios históricos de tiempo se modifican, junto con la existencia de las colectividades humanas, el modo y manera de su percepción sensorial”

Por eso hay algunos escritores que interpretando a Benjamín  consideran que la aparición de Internet mata el “aura cúltica” de la obra de arte porque las obras de arte por cercanas que estuvieran en el museo o en la galería estaban siempre lejos.

El hecho de que Le Monde o The New York Times estén en la red les quita el “aura cúltica” que suponía la existencia de un lector culto y elegido.  Internet inaugura la proximidad psíquica y social reclamada por las viejas vanguardias e instaura un “contenido igualitario”, si hacemos un esfuerzo supremo de optimismo estaremos ante el redescubrimiento de la cultura popular. Pero, la irrupción de Internet es paralela a la despolitización de las masas en tanto y cuanto las sociedades de consumo han sido capaces de “abolir virtualmente” el carácter de clase de las sociedades produciendo en los hechos una “fantasía imaginal” de igualitarismo que se expresa entre otras cosas por la aparición del “bárbaro civilizado”.

II

El consumo prioritario de bienes simbólicos durante el siglo pasado suponía la asistencia masiva a las universidades, las bibliotecas, los cines o los salones de exposición o conferencias. Hoy se puede ver una película no solo en la sala pública sino en el televisor o en la computadora, tampoco es imperioso ir a la biblioteca para leer o consultar alguna enciclopedia, hasta se puede escuchar un concierto a través de la red o “visitar” el Louvre sin necesidad de abandonar el domicilio.  Este tránsito está produciendo una crisis generalizada sobre todo en el contenido de las manifestaciones culturales e identitarias. Este “aceleramiento histórico” produce una asincronía entre evolución y percepción intelectual con resultados no siempre alentadores.

Así como surgen las burbujas nacionales o nacionalistas, hay políticos que se recogen ha si mismos y cierran los ojos en la idea de que al no ver ellos el fenómeno desaparece. Las elites intelectuales actúan con desconfianza debido a la desaparición del “aura cultica” y se sienten inseguras en la inevitable coexistencia con la condición igualitaria inherente a la  Red.

Si hay alguna ley que rige estos cambios tecnológicos y de comunicación masiva es la del  “aceleramiento histórico”, que rompe las previsiones intelectuales.

Burbujas nacionales: La red sirve para preservar identidades culturales fuera de la dimensión territorial, es decir un inmigrante acentúa su vieja identidad manteniendo una comunicación íntima con su grupo de origen lo que hace más tardía su incorporación a la nueva sociedad y si el  nuevo territorio tiene además una lengua diferente, el usuario atrapado en la burbuja nacional queda fuera del desarrollo integrador, lo que lo convierte en una entelequia de cara a la globalización que está engendrando un hombre multidimensional.

Política: En el campo de la política está produciendo una crisis de representación que no es solamente la que tiene que ver con los cambios ideo-políticos, se inscribe en una transformación cultural mayor. Ya no sirve la célula, que estaba alimentada por la militancia, y las reuniones políticas se producen in extremis.

La computadora va paso a convertirse en la gran plaza donde se reúnen las multitudes cibernéticas en una búsqueda empírica de política, información y cultura en Facebook, Twitter, Sonico, los blogs.

Rafael Argullol dijo a finales del siglo pasado, algo que hoy tiene mucho más resonancia:

“…la combinación de técnica y medios de comunicación introduce otro paisaje. La multitud no se encuentra en las calles, como masa visible, sino que permanece oculta, aunque igualmente masificada, en sus unidades individuales”.

Los políticos que se supone debieran estar bien informados no terminan de descubrir Internet y se enfrentan a un nuevo fenómeno llamado Wikileaks; reaccionan atávicamente, intentan ignorar la universalización del conocimiento y la información, censuran o amenazan sobrepasando los límites de las reglas democráticas por ellos sancionadas.

El bárbaro civilizado: La “fantasía imaginal” convierte a un tipo de usuario en un “bárbaro civilizado”, la expresión es de Eugenio Trias, quien cita a Walter Benjamín cuando habla de la acumulación de vivencias y de la carencia de experiencias. En el mundo cibernético se puede acumular vivencias virtuales pero todas o casi todas ellas fuera de la experiencia o fuera de contexto lo que redunda en la adquisición de un conocimiento superficial, un barniz o en una especulación.

La nueva sociedad, la altamente tecnificada y masificada, está produciendo un individuo encapsulado que más o menos tiene las mismas características en Suecia como en México, en Australia como en Bolivia, en la India como en Afganistán:

1 – Un hombre capaz de acumular muchas redes complejas de información, pero carente de formación, ausente de referentes sociológicos y extraño a la filosofía.

2 – Sólo reconoce la alteridad, es decir la condición de ser otro, en la medida en que define su propia forma de ser y de sentir. Si no define su ser y sus sentimientos no se producirá un genuino encuentro con el otro.

3 – La acumulación de vivencias virtuales no será nunca suficiente para tener experiencia. Lo que produce una falsa idea de la libertad, es decir se empalidece la figura de ciudadano con capacidad ejecutoria, aquel engendrado en los pliegues de la revolución francesa.

Debo recordar que libertad implica responsabilidad. Sin responsabilidad es solo una palabra. Libertad no es solo liberarse de algo que oprime o que somete. Quiere decir sobre todo ser capaz de responder a las situaciones que se le vayan presentando a lo largo del ejercicio de esa libertad.

En el mejor de los casos ese nuevo individuo es una suerte de hechicero del saber, asimilador de fragmentos teóricos que no confronta. Rechaza toda reflexión filosófica. A pesar de la búsqueda en lo virtual hay una ausencia de búsqueda en el sentido filosófico y el asombro están cambiando de contenido y en algunos casos extremos va camino a desaparecer. Por eso, su máxima expresión se da en el pragmatismo sin principios, si observamos el lado positivo. Y si observamos el lado negativo, la tendencia es la trivialización, el embotamiento de la razón, la autocontemplación de la propia destrucción de la comprensión humana.

La dimensión en la que actúa la tecnología es la práctica,  como técnica no tiene la culpa de que, al estar al servicio de la masificación, produzca la trivialización respecto a la imagen que el hombre tiene de si mismo.

Es uno de los factores que influyen en el adelgazamiento espiritual del hombre del post industrialismo. Bajo el predominio tecnológico el mundo ha perdido espesor moral y la misma idea de libertad se ha empobrecido notablemente.

La intelectualidad comprende y aprehende el nuevo fenómeno, sabe lo que en realidad es  la “fantasía imaginal” y, la “iluminación profana” no la enceguece, desde ese punto de vista Internet masifica lo que no es lo mismo que democratizar y, en ese proceso, separa al intelectual de la gran masa de internautas.

Las masas, con ayuda de Internet, hasta las cosas más lejanas y más sagradas las sienten cerca. Y ese “sentir”, esa experiencia, tiene un contenido de exigencias igualitarias que tendría que convertirse en el motor de un nuevo salto histórico, pero  hay que ser más realistas y sobre todo prudentes. El intelectual, el organizador está virtualmente cerca y realmente lejos de las esas masas que creen haber encontrado el horizonte de la igualdad.

La masificación  es individuales revueltas y mezcladas, los usuarios de la Red desplazan sus identidades en un juego de ficciones. El relativo anonimato  del usuario así como la sensación de ubicuidad, permiten la construcción de identidades ficticias, da la oportunidad de transgredir reglas y hasta cambiar la identidad política, sexual u otros rasgos diferenciadores. Ese culturismo global se homogeniza pero no tiene expresión política y si la tiene es producto de aquellas individuales revueltas y mezcladas. Se apoya, se opina, se debate en la plaza virtual, pero no se actúa en la plaza real.

El autor Álvaro Cuadra en Los Silencios de Caín se refiere al “ocaso de la inteligentsia” y escribe: “…el intelectual es la exaltación del individuo privilegiado, aquel sujeto de las sociedades burguesas que por sus virtudes y conocimiento es capaz de iluminar a las masas ….. .Tal figura es impensable en un mundo plebeyo más igualitario”. La afirmación de Cuadra es válida cuando se trata del mundo de la “videóesfera” en el que la cultura igualitaria esta ligada por el cordón umbilical del mercado a la industria del espectáculo que no admite ni necesita de intelectuales, pero Cuadra se acerca a la verdad cuando estiramos su concepto hacia el nuevo mundo cibernético que no mata al intelectual aunque lo aísla en una burbuja en la que convive con otros intelectuales.

“Sin duda – señala Michael Walzer – las sociedades no se critican ha si mismas: los críticos sociales son individuos, pero también son la mayor parte del tiempo, miembros que hablan en público a otros miembros que se incorporan al habla y cuyo discurso constituye una reflexión colectiva sobre las condiciones de la vida colectiva” Esta es la cualidad que hay que rescatar de la extraña fragmentación que produce la masificación de los contenidos de la Red. Y el punto de partida es analizar la existencia de Wikileaks porque  es la primera expresión que supone una ruptura y una tímida aproximación  a la cualidad democrática sobre todo en su primera etapa. En su segunda etapa recuerda más la trama de Orwell en su libro 1984.

La primera etapa de Wikileaks – en mi propia consideración – es la revelación de un video en el que se ve la matanza a mansalva de un grupo de civiles. La testificación filmada del hecho delictuoso (arropado en el concepto de operación militar), la revelación audible del lenguaje militar y el menosprecio por la vida del Otro llena los requisitos para calificar el hecho como una auténtica revelación periodística. Y, por lo tanto deja de ser solo privilegio de la intelectualidad, las masas cibernéticas, con solo mirar el video, saben de lo qué se trata. La profundidad y el contexto están dados en el hecho filmado.

La segunda etapa es la publicación de los documentos del Pentágono y del Departamento de Estado. Tiene el efecto periodístico a posteriori, el contexto, la comprobación y el contraste quedó en manos de cinco medios en los que podemos o no tener confianza. Y, son ellos los que protagonizan el papel de intermediarios, lo que importa una cierta dependencia de los cinco elegidos, como lo sugiere Gilles Tremlet de The Guardian.

¿Por qué solo los cinco? Es la primera pregunta y la respuesta es lo que es: “…(Assange) ha elegido entregar el material a cinco diarios por evitar las presiones para no publicar el material” sostiene Javier Moreno de El País y agrega: “… serían brutales (las presiones) si Wikileaks hubiera sido su único depositario”

Conclusiones preliminares

1 – En el contexto de la nueva tecnología, la inevitabilidad de Wikileaks es obvia. Al existir (la Red)  una plataforma sin editores y probablemente sin censores era cuestión de tiempo que aparezca un portal dedicado a revelar secretos en base a filtraciones y/o material plantado o “trabajado”. El fenómeno no es nuevo, uno de sus antecedentes es la Fundación Software Libre que impulsó el fenómeno Copyleft promoviendo el desarrollo y la diseminación de estas ideas en ámbitos como la ONU o la Unión Europea. Lo que demuestra la necesidad de la libertad de participación y la transparencia como visión contemporánea del mundo.

2 – Wikileaks no es un medio periodístico. La publicación masiva de documentos secretos militares y diplomáticos no constituye en sí un acto periodístico porque están ausentes la comprobación, el contraste, el contexto, el análisis y la contextualización a las realidades nacionales. Periodismo es lo que viene después.

Otra cosa es que Wikileaks necesita del periodismo tanto para garantizar la difusión de las filtraciones como por razones de seguridad e inteligencia: El periodismo analiza y legibiliza el mensaje, cuida y protege al mensajero como lo haría con una fuente secreta.

El problema es que Wikileaks es una sola fuente. Este hecho plantea un doble desafío:

Primer desafío – Wikileaks hace la mitad de lo que debió hacer el periodismo, investigar más y mejor, aportar interpretaciones, contrastes, contexto, visualización de datos para evitar los supuestos y los análisis conspirativos. (La Red está llena de mensajes y análisis conspirativos – a favor y  en contra – lo que debilita la verdad).

Segundo desafío – En medida en que Wikileaks se transforma en un poder por la cantidad de su mensaje y por la cualidad del contenido, el periodismo está en la obligación de investigarlo.

– ¿Cómo nace?

– ¿Quién lo financia?

– ¿Quiénes son los “soldados” de Assange?

– ¿Por qué los receptores son solo cinco medios “grandes” de occidente?

– ¿Por qué no hay documentación sobre las relación Israel-EEUU- Mundo Árabe?

3 – Wikileaks no es neutral. La fuente – en este caso –elige al mensajero porque quiere influir sobre su audiencia. El objetivo de Wikileaks no es periodístico, entra en el concepto informativo, aunque  el objetivo es claramente político. Wikileaks está en guerra contra el llamado “gobierno a la sombra” (político, militar, económico y corporativo), lo quiere desnudar y sacarlo de las penumbras y para ello usa el arma de la información. El objetivo político de Wikileaks es coetáneo con el objetivo periodístico de informar y transparentar el hecho político. Es una coincidencia que tiene sus límites, su tiempo y su espacio.

4 – El fenómeno Wikileaks da argumentos a quienes critican la neutralidad de la Red y a quienes la defienden. Wikileaks ha sido posible gracias a la existencia de la Red y a su carácter neutral. Sin embargo la neutralidad se ha resquebrajado debido a que algunos de sus actores han atacado directamente a Wikileaks privándolo de su dominio, expulsándolo de su hosting en Amazon y cancelando su cuenta de PayPal. En el supuesto de que Wikileaks desaparezca como portal, como dominio y como marca su existencia ha demostrado la posibilidad y la necesidad de utilizar la Red como plataforma para investigar al poder y desmontar conspiraciones o hacer lo contrario: Ensombrecer la verdad con análisis especulativos, adulterar el mensaje y participar de la conspiración de un nuevo tipo de silencio, patrocinado por el poder.

En el futuro es posible que Wikileaks o su sucesor cree sus sucursales nacionales y sectoriales. El fenómeno  es imparable por su efecto multiplicador, lo que no quiere decir que sea bueno per se, por eso la razón suprema de investigarlo.

5 –  El periodismo post Wikileaks no debe obnubilarse frente al fenómeno. Hay hiperinflación de noticias correctas o incorrectas, triviales o no, sensacionalistas o especulativas. Resulta claro que estamos frente a la emergencia de un nuevo diseño sociocultural cuyos pilares son la hipermediatización y la virtualización.

El periodismo debe abandonar el informativismo rapsódico  y asumir el reto del buceo de las profundidades analíticas e informativas.  El reportaje en situ, investigador y descubridor, sin olvidar que la una es la verdad de Menelao  y otra la de Elena de Troya.

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