Periodismo y Mercado Laboral en Chile: el caso de la Región de Antofagasta(1)

Introducción

La Carrera de Periodismo de la Universidad Católica del Norte (UCN), es la quinta más antigua del país. Creada el 15 de marzo 1967, es la principal institución de educación superior que forma profesionales periodistas de la macro zona norte del país, e inclusive de otras regiones de Chile. En marzo del 2009, la Comisión Nacional de Acreditación, acreditó  la carrera, por un plazo de cinco años (2009-2013). Este proceso contempló, entre otros avances, el rediseño de la malla curricular de pregrado, basado en la formación por competencia, a partir del 2008.

Pese a este auspicioso proceso, se observa una disminución paulatina de los postulantes que  eligen estudiar periodismo. En los últimos cinco años se han ofrecido un número de 60 vacantes promedio por año en la Escuela de Periodismo de la UCN; sin embargo,  el comportamiento en el ingreso es decreciente. Aunque el 2006 y el 2007 hubo cerca de un 18% de postulantes mayor al número de vacantes, el 2008  este crecimiento fue negativo en un 15%. En 2009 se mantuvo esta tendencia y en 2010 ingresaron a la carrera un 21,6% de alumnos menos[4]. De acuerdo a los antecedentes que arroja el Informe de Autoevaluación de la Carrera de Periodismo (2007), las razones asociadas  a esta realidad son de diversa índole: saturación del mercado laboral, desequilibrio entre la oferta y la demanda de profesionales, desactualización de las mallas curriculares, incertidumbre laboral, entre otras[5].

En el marco de la situación que experimenta la Escuela de Periodismo de la UCN, junto con otras universidades del país, el 2008 se inició la ejecución del proyecto FONDECYT 1080066: “Estudio comparativo de la realidad de los profesionales de la comunicación en las regiones II, VIII, IX y Metropolitana de Chile: ordenamiento geopolítico, lógicas productivas y mediación social”[6]. Este proyecto tuvo entre sus objetivos iniciales, caracterizar la realidad laboral, profesional y asociativa de los periodistas y educadores de periodismo del país. En este artículo, se exponen específicamente las principales características socio demográficas, académicas, asociativas y laborales de los periodistas y educadores de periodismo de las ciudades más importantes de la Región de Antofagasta.

Distintos estudios han analizado a lo largo de los últimos diez años el contexto laboral y profesional del periodismo chileno desde una perspectiva regional. Gutiérrez y Lavín, (2003), Mellado et al. (2006),  Corrales et al. (2005, 2006) y Délano et al (2007), entre otros. Específicamente, Mellado et. al. (2006), y Mellado y Parra (2008) estudian a los periodistas titulados y en ejercicio en la Región del Bío- Bío y encuentran que el 65% de los profesionales se desempeña en áreas distinta a los medios de comunicación tradicionales, como la empresa privada, la administración pública u organizaciones sin fines de lucro, donde las funciones del profesional periodista se orientan hacia la comunicación estratégica y corporativa. En una investigación posterior, Mellado et. al. (2009) encuentran que del total de personas que ejercen laboralmente como periodistas en esta misma región, el 59, 6% son hombres y el 76,6% tiene 40 años o menos. El segmento más  joven se encuentra  conformado por mujeres y el 60% se desempeña en la provincia de Concepción, evidenciando una alta centralización regional. Las mujeres tienden a concentrarse proporcionalmente más que los hombres en las ciudades más grandes y con mayor población.

En la misma Región del Bío- Bío, Gutiérrez y Lavín (2003) realizan un análisis descriptivo de las universidades que ofrecen la carrera de periodismo y del mercado laboral para periodistas, y registran que las plazas laborales entre el año 1997 y 2003 aumentaron en un 72%; fundamentalmente en áreas asociadas a la comunicación corporativa.

Durante el mismo periodo, Corrales (2006) analiza la trayectoria y situación laboral de 49 periodistas egresados y titulados de la Universidad de Chile, entre los años 1993 y 2003, y encuentra que pese a la percepción generalizada de saturación del mercado laboral, un 88% de los encuestados trabajaba en alguna de las áreas de formación dentro del periodismo. Un 86% presentaba una alta movilidad, algunos de ellos registraban, inclusive, cinco puestos laborales distintos desde que terminó su carrera y sólo un 24% trabajaba a honorarios.

Luego, Délano  et. al. (2007) muestran resultados preocupantes respecto a la situación laboral general de los periodistas en el país. Estos investigadores estudiaron una muestra de 141 recién titulados de periodismo de las universidades del Consejo de Rectores ubicadas en cuatro regiones (II, V, VIII y Región Metropolitana), y encuentran que uno de cada diez (9,5%) de estos profesionales trabajaba sólo uno o dos días a la semana, mientras que el 23,3% no cumplía una semana laboral completa. A su vez, un 40,4% tenía más de un empleo simultáneo como periodista (43,9% en Santiago y 33,3% en regiones), y un 37,7% trabaja sin contrato laboral.

Todos estos antecedentes fundamentan la necesidad de estudiar específicamente  el mercado laboral de los periodistas en la Región de Antofagasta,  como una manera de obtener información relevante y actualizada para la Universidad Católica del Norte – única institución de educación superior que imparte la carrera de periodismo en la macro zona norte del país.  La información sobre la oferta y demanda de estos profesionales es un aporte a todos los actores involucrados en esta área. A los estudiantes, para fortalecer el proceso de toma de decisiones al momento de decidir a qué carrera postular, con el fin de que compatibilicen sus interese con la realidad del mercado laboral. A las universidades, de tal manera que cuenten con información actualizada para orientar la formación de los profesionales de la comunicación tanto a nivel de pre como postgrado, adaptando sus mallas de formación a las características del mercado. Y a los empleadores, para conocer la formación y los cambios que han experimentando los profesionales en la región en los últimos años.

El mercado laboral de los periodistas

Las transformaciones globales en las formas de producción e intercambio de información han producido una enorme flexibilización del mercado laboral. Los profesionales de la comunicación han debido adaptarse vertiginosamente a las nuevas tecnologías y a un escenario en permanente cambio, lo que les impone nuevos desafíos y tensiones en el ejercicio profesional (Tsuji et al, 2008). En otras palabras, la sociedad globalizada demanda competencias especificas, generadas por la irrupción vertiginosa de las tecnologías de la información y la comunicación, provocando un creciente proceso de  interdependencia  entre las distintas economías a nivel mundial (Paredes, 2004).

Estas circunstancias han generado un aumento creciente de la oferta de programas de formación de periodistas. Según cifras la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social,   hasta el 2005, existían 1.026 programas de Comunicación Social-Periodismo en Latinoamérica (FELAFACS, 2005).

Específicamente en México, existen cerca de 240 Escuelas de Comunicación-Periodismo, y a comienzos de este siglo se estimaba una cifra cercana a los 50 mil estudiantes (Benassini, 2001). En Colombia en tanto, según cifras de la Asociación Colombiana de Facultades de Comunicación Social y Periodismo (AFACOM), se registran 70 programas de estudios vinculados al periodismo y la comunicación, con aproximadamente 15 mil alumnos (Roveda, 2000, Martínez, 2007).

La fuerte expansión de los sistemas de educación superior en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX, así como las sucesivas crisis económicas de las décadas de los ochenta y noventa, provocaron que el crecimiento de las matrícula no se haya visto respaldado con un incremento proporcional de  los recursos, deteriorándose notablemente la calidad de la educación (Fernández y Fernández, 2006). Por ello, surgen reformas orientadas a transformar las políticas existentes. La mayoría de estos cambios han supuesto transformaciones en el modo de actuar de las instituciones de educación superior  y de los gobiernos, buscando corregir la falta de recursos financieros públicos y el deterioro de la calidad (Ibid,  2006).

En Chile, el proceso de privatización que afectó a la educación superior en la década de los 80’, producto de la Reforma Educacional y la articulación de la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza), produjo la incorporación al mercado laboral de un gran número de profesionales de la comunicación provenientes de universidades privadas, lo que desencadenó un aumento vertiginoso de la oferta educacional (Bernasconi, et.al. 2005).

Un informe publicado el año 2004, por la Escuela de Periodismo y Comunicación Estratégica de la Universidad Alberto Hurtado, entregó resultados en base a una encuesta aplicada a 323 personas vinculadas al periodismo nacional, entre ejecutivos, editores y reporteros. La mayor parte de ellos tenían, al momento de ser consultados,  una antigüedad laboral menor o igual a 5 años. Casi el 80 % de los encuestados tiene estudios universitarios completos, y un 15 % había cursado estudios de postgrado. Se constató que la mayoría de los consultados poseía el título profesional de periodista, incluso entre los que desempeñaban cargos en el nivel ejecutivo de los medios, aunque también se hallaron entre ellos abogados, ingenieros civiles e ingenieros comerciales.

De acuerdo a cifras reportadas por Délano (et al. 2007), en Chile existen 11 mil profesionales titulados y  8 mil estudiantes en 52 escuelas. De ellos, un 80%  está sin trabajo o desempeña otras labores. Estos antecedentes fueron, corroborados posteriormente, por el Colegio de Periodistas[7], entidad que afirmó que entre el 70% y el 80% de los 11 mil periodistas, ya titulados se encuentran desempleados o cumpliendo funciones que no son propias a su formación.  Además, indicaron que aproximadamente, mil nuevos periodistas se titulan cada año.

De acuerdo al Colegio, un periodista en los primeros cinco años de desempeño profesional trabaja en promedio para cuatro empleadores, y casi el 100% de estos trabajos son remunerados a  honorarios, con la consiguiente desprotección que esto implica para los profesionales (Colegio de Periodistas, 2007).

Como afirman Mellado y Del Valle, (2008), es importante considerar que los cuestionamientos respecto a la proyección laboral de los profesionales aparecen, primero, desde los propios periodistas titulados -cesantes o en ejercicio – quienes rebaten la pertinencia y calidad de la formación universitaria recibida. Las escuelas de periodismo, no obstante, no parecen dimensionar a cabalidad el origen de dichas críticas. Esta problemática plantea la discusión sobre una posible disociación entre la academia y el mercado laboral vinculado con la profesión. La gravedad de todo aquello, es la incidencia que tiene en la identidad profesional del periodista, dejando en evidencia una falta de consenso que otorgue validación interna y externa, y que permita pensar efectivamente la proyección de la profesión.

El caso de la Región de Antofagasta

La Región de Antofagasta se ubica en el extremo norte del país y tiene un total de 521.682 habitantes (CASEN, 2006). La región está dividida administrativamente en tres provincias y nueve comunas, y tiene una superficie de 126.049 km2, representando el 16.7% del territorio nacional. Esta zona es reconocida por ser esencialmente minera. De acuerdo a las cifras que entrega INNOVA (2008), la región  contribuye con un 7,8% al Producto Interno Bruto Nacional (PIB), siendo el cuarto aporte más alto de Chile,  con aproximadamente 5.000 millones de dólares, sólo después de las regiones Metropolitana, VIII y V. Antofagasta se caracteriza por su dinamismo. Entre 1990 y 2004 ha tenido la tasa más alta de variación media anual de crecimiento regional (6,9%), y para el periodo 1990 y 1997 tuvo una tasa de crecimiento de 9,4%, que la posicionó como la segunda más alta del país, superando a la Región Metropolitana (7,4%), mientras que entre 1997 y 2004 esa tasa bajó a 4,5%, pero mayor a la obtenida por la capital nacional (2,6%) (Ramírez y Silva, 2008).

La Región se caracteriza por estar ligada a la producción de recursos naturales, especialmente mineros. Respecto a las exportaciones, la Región muestra una posición dominante, ya que realiza el mayor aporte del país, duplicando la participación de la Región Metropolitana (Consejo Minero, 2003; López y Lufin, 2009).

Sin embargo, el predominio de la actividad minera determina que el mercado laboral sea muy peculiar. Cademartori (2009) lo describe como segmentado en tres mercados: Primario (trabajadores estables de la minería), secundario (subcontratistas de la minería) y terciario (empleo informal) en respuesta a la jerarquización interna de las empresas. Según el mismo autor, esto permite a los grupos económicos y a las empresas mineras nacionales que dominan los sectores dinámicos, desvincular aumentos en productividad con alzas salariales. Otra de las características de este mercado es que la formación profesional, el tipo de contrato, el tamaño de la empresa y los salarios se encuentran estadísticamente asociados, lo cual implica reforzar la segmentación laboral y la discriminación por sexo y por edad.  Así, en las empresas pequeñas, los salarios son más inestables y la formación profesional más débil, no sólo por un problema de tamaño sino por su posición subordinada en las largas cadenas de subcontratistas (Cademartori, 2009).

El mejor posicionamiento económico de la Región  a nivel nacional, producido por la actividad minera que se desarrolla en la zona, permite que el Índice de Actividad Económica Regional (INACER) presente alzas substantivas año a año[8].  Esto mismo, sin embargo  no se condice al analizar la fuerza laboral. Por ejemplo en la comuna de Calama, de los más de 60 mil puestos de trabajo que existen, sólo un 32,5% son ocupados por mujeres[9], develándose significativas brechas de género. Los antecedentes sobre el contexto productivo de la Región son centrales para comprender el posicionamiento y proyección de los periodistas y educadores de periodismo en la Región, así como los énfasis que deben orientar la formación de estos profesionales, y la adecuada vinculación que debe  haber entre la oferta y la demanda del mercado laboral.

Metodología

Diseño de investigación y universo

Esta investigación se enmarca en un estudio de carácter descriptivo, desarrollado a través de la realización y análisis de la información censal de periodistas y educadores de periodismo, obtenida en las comunas más importantes de la Región de Antofagasta  (Antofagasta y Calama).

Estas comunas fueron seleccionadas porque cumplen con los siguientes criterios: presentan un alto nivel de concentración de la población regional, agrupan las actividades productivas centrales y en ellas se producen las principales actividades y  toma de decisiones geopolíticas de la zona.

Para definir el universo analizado se consideró como periodista y/o educador de periodismo a las personas que ejercen dicho quehacer de forma remunerada, independiente de la posesión del título profesional asociado, en alguna de las áreas laborales operacionalizadas por el estudio (Mellado et al, 2010: 49): El área de producción de contenido de prensa, contempla la producción noticiosa bajo los criterios convencionales de la prensa. A ella se circunscriben los departamentos de prensa y las salas de redacción de los medios de comunicación. El área de producción de contenido misceláneo, se entiende como la producción o gestión de información, para espacios o soportes cuyo objetivo principal es el entretenimiento, por sobre el noticioso. El área de docencia e investigación académica, se incorpora la impartición de clases y/o el desarrollo de investigación en departamentos y/o facultades de comunicación y periodismo de cualquier establecimiento universitario. Finalmente, el área de comunicación corporativa, es entendida como la producción de contenido institucional y como la planificación en comunicación.

En este contexto, se incluyó tanto el universo de periodistas y educadores de tiempo completo, como a aquellos que se desempeñan en una jornada de tiempo parcial o independiente en cualquier diario, periódico, revista, radio, televisión, agencia de noticias, medio electrónico, productora, consultora, agencia de publicidad, organismo público, empresa privada, organización de la sociedad civil, o departamento y/o facultad de comunicación y periodismo.

Recolección de datos.

Producto de la inexistencia de registros oficiales que permitieran estimar el número de periodistas y educadores de periodismo en la región, se realizó un censo en ambas ciudades (Calama y Antofagasta).

En base a diferentes fuentes oficiales[10] fue posible construir un listado del total de medios, organizaciones, instituciones y empresas que podían dar trabajo a periodistas y educadores de periodismo, en las áreas laborales especificadas. Esta extensa búsqueda permitió triangular la información y evitar sesgos.

Los departamentos de personal, recursos humanos o jefaturas de cada una de dichas organizaciones fueron contactados por email, teléfono o en persona, preguntándoles por el nombre, teléfono o dirección de correo electrónico de todos los trabajadores – independiente de su dedicación o condición contractual – que a su juicio cumplieran la labor de periodistas y/o educadores de periodismo. Cada organización fue contactada hasta tres veces, requiriendo su colaboración, todas ellas brindaron el apoyo necesario.

Luego de obtener dicha información, cada sujeto fue contactado vía telefónica y/o correo electrónico, pidiéndose su consentimiento para contestar preguntas demográficas (edad, sexo), laborales (jornada, tipo de contrato, número de trabajos, trabajo principal y tiempo cesante en los últimos tres años), educacionales (nivel de formación y título) y niveles de asociatividad, entre otros, que nos ayudaran a describir los parámetros generales más importantes de la población.

A través del contacto directo con los periodistas y educadores de periodismo se generó un efecto “bola de nieve”, en términos de la existencia o no de periodistas en las organizaciones, así como de despidos recientes o cambios en la composición de las plantas, lo que ayudó a triangular  la recogida de información.

Al concluir esta fase, se obtuvieron los antecedentes del 97% de periodistas y educadores que trabajaban en la Región de Antofagasta. El resto de los sujetos no logró ser contactado o no contestó el total de las preguntas del censo. Los valores perdidos fueron imputados a través del algoritmo EM, de distribuciones condicionales y de regresiones logísticas, dependiendo de si se referían a variables numéricas, binarias o variables categóricas polinómicas. El censo fue realizado entre entre agosto y octubre de año 2008.

Con el objeto de no duplicar la información en la comparación dentro y entre las áreas laborales, y producto de que muchos periodistas y educadores poseían más de un trabajo simultáneo, se analizó la información, de acuerdo al trabajo principal declarado en el censo.

Resultados

1.1 Características sociodemográficas del universo

De acuerdo al censo efectuado existen 351 personas que ejercen como periodistas y/o educadores de periodismo en la Región de Antofagasta. De ellos 109 se desempeñan en la comuna de Calama, y  242 en la capital regional, Antofagasta, graficando la alta centralización regional de los profesionales (gráfico 1).

Gráfico 1 Distribución porcentual de la población en estudio por comuna



En términos de género, 7 de cada 10 sujetos es hombre (gráfico 2), lo que se agudiza  a nivel local, específicamente en Calama, donde las mujeres no alcanzan el 26% de representación dentro de la profesión (gráfico 3). Esta brecha de género que registra la comuna en relación al menor porcentaje de mujeres que se desempeñan como periodistas o educadores de periodismo, coincide con la baja participación que tienen este sector en general, en el mercado laboral regional. De acuerdo a las cifras que entrega la CASEN (2006), sólo un 37,6% de mujeres se encuentra económicamente activa en la Región de Antofagasta, en cambio, en el caso de los hombres, este porcentaje aumenta a un 62,3%. Calama se caracteriza por la centralidad que tiene la minería en las actividades productivas, en cambio en Antofagasta existe una mayor diversificación del mercado laboral, lo que brinda mayores oportunidades de empleo en el área de servicios, educación y en periodismo (Salinas y Reyes, 2008;  CDP, 2008). Por ende, las mujeres que ejercen como periodistas  tienden a concentrarse ocupacionalmente en la capital regional.

Gráfico 2 Distribución porcentual total de participantes por Género

Gráfico 3 Distribución  género por comunas

Respecto a la distribución étarea del universo consultado, se constata que existe una mayoritaria  concentración de los profesionales en los tramos más jóvenes, es decir entre 21 a 29 años y entre 30 a 39 años, con un 33,2% y 45,5% respectivamente.  Esta distribución se modifica bruscamente en los segmentos  mayores, ya que en los tramos  40 a 49, y 50 a 59 años de edad,  se concentran en la actualidad sólo un 9,7% y 8,5% de profesionales respectivamente. Los profesionales que se  ubican por sobre los 60 años sólo representan el 3,1% de la población.

Gráfico 4 Distribución Región grupos de edad

1.2 Antecedentes académicos

El 76,1% de las personas que ejercen como periodistas posee al menos el grado de licenciatura y/o título profesional. El resto, nunca estudió en la universidad o no ha terminado sus estudios superiores. Esto último se produce por una serie de factores como: insuficiente regulación gremial, demanda laboral precaria, y un perfil profesional amplio, que facilita la incorporación de personas que no han tenido una formación sistemática en el área.

Los niveles de especialización, sin embargo, son muy bajos. Sólo un 3,1% y un 0,6% respectivamente, tiene el grado de magíster o doctorado, mientras que un 8,5%, además del título profesional, ha realizado algún post título (gráfico 5).

Del total de personas que poseen un título profesional,  un 88,4% han estudiado periodismo.

Gráfico 5 Distribución nivel de estudios región

El grupo de profesionales que posee título profesional y grado académico se concentran mayoritariamente en la capital regional, lo que refuerza la centralización de Antofagasta. En esta ciudad  se ubica la única universidad que imparte la carrera,  por lo tanto aglutina al total de los educadores de periodismo que fueron censados y que mayoritariamente tienen estudios de postgrado.

En Calama, los profesionales en ejercicio que tienen grado de Magíster representan sólo el 1,8%. Sin embargo, en esta misma ciudad se registra un mayor porcentaje de personas con formación de post título, con un 10,1% (gráfico 6).

Gráfico 6 Distribución nivel de estudios por comuna

Paralelamente, la tendencia muestra que aquellos que no tienen estudios o poseen título profesional en otras áreas afines a la comunicación o son profesionales de otras disciplinas ajenas al ámbito comunicacional, representan el 23.1% en la región.

Una clara tendencia que se evidencia en los datos es la alta absorción laboral que registra la región  respecto a los profesionales periodistas que se han formado en la misma zona del país. El porcentaje equivale al 57,2% entre la Universidad Católica del Norte y la Universidad del Mar, sede Antofagasta[11].  De ellos, los formados en la UCN representan  el 63, 6% en Antofagasta, y el 27, 6% en Calama.

Gráfico 7 Distribución de periodistas por Universidades

Gráfico 8 Distribución de periodistas formados en la UCN

1.3 Nivel de asociatividad

En términos generales los niveles de asociatividad que registran los profesionales en la región son bajos, el 73% no participa en el colegio de periodismo (grafico 9), y el 89,7% no participa en ninguna organización (gráfico 10).

Gráfico 9 Participación en el colegio de periodistas

Gráfico 10 Participación en alguna organización

1.4 Antecedentes laborales

En la Región se observa que el área laboral en la que se desempeñan más profesionales es la de Producción de Contenido de Prensa con un 42,2%, luego se destaca el área de Comunicación Corporativa, con un 36,8% (gráfico 11). Sin embargo, es interesante la distribución que se presenta al interior de las comunas, ya que en el caso de Antofagasta el área con mayor porcentaje es Comunicación Corporativa (40,1%), en cambio en Calama se mantiene la tendencia regional, pues se destaca  Producción Contenido de Prensa (gráfico 12).

Gráfico 11 Distribución de empleo por áreas laboral en  la región

Gráfico 12 Distribución del empleo  por área y por comuna (Antofagasta y Calama)

Los datos desagregados por área laboral, comuna y género evidencian que en Calama se registra una brecha de género mayor, pues los hombres representan el 74, 3% en las tres áreas laborales presentes en dicha comuna; esto es Producción de Contenido Misceláneo, Institucional y de Prensa. Esta brecha de género disminuye considerablemente en Antofagasta, donde los hombres representan un 52,5%.

Gráfico Nº13 Distribución del empleo por área, comuna y género

En un análisis más detallado observamos que respecto a los sectores laborales identificados, en lo que se desempeñan los periodistas y profesores de periodismo, encontramos que los Medios de Comunicación representan más del 50% de las personas que trabajan en el área a nivel regional, seguidos desde mucho más lejos por el sector público y la empresa privada (gráfico 14).


Gráfico 14 Distribución del empleo por sector laboral en la Región

Esta distribución se mantiene a nivel comunal ya que los resultados muestran la misma tendencia tanto en Calama como en Antofagasta. En Calama, los Medios de Comunicación absorben el 66,1% de los empleos para periodistas, mientras que en Antofagasta, este sector representa  el 48, 6%.

Gráfico 15 Distribución del empleo por sector laboral y comuna

Sin embargo, al introducir la variable de género en el análisis del empleo por sector y comuna, al igual que la distribución del empleo por área, se observa que en Calama los hombres cuatriplican su presencia en los medios de comunicación, respecto a las mujeres. En cambio, en los otros sectores las diferencias de género son menos significativas. Respecto a Antofagasta, igualmente la presencia de los hombres en los Medios de comunicación es mayor, pero sólo un 11.2% por sobre el porcentaje de las mujeres que se desempeña en el mismo sector (gráfico 16).

Gráfico 16 Distribución del empleo por sector laboral por comuna y género

Respecto a la relación contractual se registra un  predominio de contratos indefinidos en la región, aunque este mayor porcentaje sólo llega al 49,7%, graficando la inestabilidad laboral del sector.

Gráfico 17 Área laboral por región y relación contractual

Las cifras regionales registran que, en general la mayor estabilidad laboral se da en el sector Producción Contenido de Prensa,  pues donde un 46,3% trabajan con contrato indefinido, aunque a la vez, está misma área registra el mayor porcentaje de sujetos que trabajan como periodistas con un contrato a honorarios. El sector Producción de Contenido Institucional destaca por el alto porcentaje de personas que se desempeñan con un contrato a plazo fijo, lo que equivale a un 63,2%. Esto último, se relaciona con las restricciones que tiene el sector público para ampliar sus plazas laborales (gráfico 17)

Gráfico 18 Tipo de jornada por región y  género

Otro antecedente relevante, se refiere al tipo de jornada laboral en la que se desempeñan los hombres y mujeres en la región. El 68,1% de las mujeres trabaja  jornada completa, cifra que desciende a un 54,8% en el caso de los hombres. El resto se distribuye entre distintas modalidades laborales  como jornada flexible, 3/4, 1/2 y 1/4  de jornada. En ninguna de estas alternativas se aprecian diferencias sustantivas entre hombres y mujeres (gráfico 18).

Gráfico 19 Relación contractual por género y comuna

Aunque predomina tanto en Antofagasta, como en Calama la modalidad de contrato indefinido para aquellos que ejercen como periodistas. En Calama, se observa una situación más beneficiosa para el sector femenino, ellas representan el 60,7% que trabaja bajo esta modalidad. En cambio este mismo sector en Antofagasta, disminuye a 43,1%. En el caso  de los hombres la situación es al revés,  ellos se desempeñan con contrato indefinido en 48,1% en Calama, y en Antofagasta, este grupo equivale al 54,3% (gráfico19).


Gráfico 20 Tiempo de cesantía en los últimos 3 años

Un resultado que difiere con nuestros supuestos iniciales, se relaciona con los tiempos de cesantía de  este grupo profesional, ya que más del 50% de las personas que ejercen como periodistas  o educadores de periodismo declara no haber estado cesante en los últimos 3 años, porcentaje superior al 70% en el caso de la comuna de Antofagasta (gráfico 20).

Gráfico 21 Número de trabajos en los últimos tres años. (Región)

Respecto al número de trabajos que han tenido los sujetos que ejercen como periodistas y/o educadores de periodismo en la región, en los últimos tres años, los resultados nos muestran una importante estabilidad laboral, ya que un mayoritario 73,5% (gráfico 21) ha tenido un sólo empleo durante dicho período.

Conclusiones

El estudio censal realizado en las ciudades más importantes de la región de Antofagasta se focalizó en las personas que ejercen como periodistas, con o sin título profesional y aquellos que se desempeñan como educadores de dichos profesionales. Específicamente, los hallazgos enseñan la realidad socio demográfica académica, asociativa y laboral del sector, en las comunas de Antofagasta y Calama.

Los aspectos más relevantes que arroja este estudio y que permiten orientar nuevas investigaciones en el área, se refieren a la alta centralización regional del empleo en el sector. Una de las razones que producen dicha concentración tiene que ver con que es en Antofagasta donde se genera la oferta educativa a nivel de pre y postgrado para periodistas. Asimismo, la mayoría de las empresas, así como de instituciones privadas poseen sus oficinas en la capital regional.

En Antofagasta, se aprecia un mercado laboral más diverso y centrado fuertemente en la prestación de servicios a la actividad productiva principal de la región que es la minería, lo que aumenta las oportunidades laborales para los profesionales que se desempeñan en el área de las comunicaciones.

En cambio, en Calama, las áreas laborales que absorben empleo son menores, ya que no existen universidades ni institutos que ofrezcan la carrera de periodismo. Por lo tanto, hay menos oportunidades de perfeccionamiento, y éstas se concentran en alternativas de postítulo fundamentalmente.

En término de las características individuales de los periodistas y educadores de periodismo, la información recopilada entrega antecedentes importantes sobre la mayor concentración de profesionales en los grupos más jóvenes (entre 21 y 39 años).

El perfil académico de las personas que ejercen como periodistas en la región muestra dos características centrales: por una parte, en Calama habría una menor profesionalización, existiendo más sujetos que ejercen en el mercado sin contar con título profesional o tienen formación en otra área. En cambio, en Antofagasta esta realidad es más excepcional. Segundo, vinculado con este aspecto, se observa que los profesionales en Calama poseen menos especialización, y que esta se concentra en perfeccionamiento a nivel de post-titulo. En Antofagasta, por el contrario, estarían los profesionales que poseen mayor grado académico, ya sea magíster o doctorado.

La asociatividad de los periodistas, ya sea en el colegio profesional u otro tipo de organizaciones se halla debilitada, en el sentido que es escaso el número de personas que se encuentra asociado a alguna de estas entidades. Esta situación pudiera relacionarse con el desperfilamiento que han tenido los colegios profesionales en general en el país, y con la escasa retribución que se percibe  de estas instancias.

Interesante resulta comprobar que han sido las mujeres periodistas las que muestran mayor diversidad ocupacional, es decir su participación en el mercado laboral de la región se distribuye en forma más homogénea entre los sectores Estado, empresa privada y educación, mientras que su participación es menor en los medios de comunicación. En cambio, la mayoría de los hombres aún ejercen en medios, y en otras áreas laborales su presencia es menos importante, sobre todo en producción de contenido institucional y docencia.

Por último, la estabilidad laboral que muestra el mercado laboral regional para los periodistas y educadores de periodismo, constituye un hallazgo importante del estudio, lo que estaría en una tendencia inversa a la realidad que se registra en otras zonas del país. Esto último se encuentra estrechamente vinculado con el dinamismo económico que registra la región.

Este estudio posibilitó entregar un perfil general de los periodistas y educadores de periodismo de la Región de Antofagasta, entregando antecedentes actualizados respecto a las características sociodemográficas, académicas, asociativas y laborales del sector. Se espera que futuros análisis puedan profundizar en dimensiones como la identidad, proyección laboral, calidad de vida, roles y actitudes de estos profesionales.