Prácticas, comportamientos y actitudes: La transformación de la Opinión Pública en el mundo Árabe-Musulmán

Introducción

El paso de una sociedad de opinión consensuada en la tradición a una sociedad de libre mercado donde las opiniones se ofrecen como otras mercancías se ha realizado progresivamente a lo largo del planeta desde el comienzo y expansión de la revolución industrial y su equivalente social, la revolución política burguesa. Este proceso no ha sido un camino fácil. Se ha desarrollado con importantes contradicciones, luchas, enfrentamientos entre grupos y, sobre todo, con múltiples dramas en las sociedades afectadas.

Para que se conforme un espacio de opinión pública es necesario un cambio social que traslade las redes clientelares y jerárquicas de la sociedad oral a los medios de comunicación. Al mismo tiempo, desarrollar un proceso de individualización – y, al mismo tiempo, de aislamiento individual -, que favorezca un nuevo ciudadano crítico y responsable.

La entrada acelerada en la modernidad desde una sociedad tradicional conlleva importantes cambios en los espacios públicos de comunicación. Los tres elementos de transformación  afectan a la posición frente a la noticia, la diferente construcción del relato mediático y la posición de los protagonistas frente al poder. La noticia se basa en la ‘novedad’ frente a la tradición; la historia se basa en el conflicto frente al consenso de la sociedad tradicional; finalmente, los protagonistas se enfrentan o ridiculizan el poder – los diferentes poderes desde el estatal al patriarcal – cambiando una sociedad donde el poder emanaba de lo absoluto.

Cambiar la noticia, cambiar el relato

La noticia existe en todas las sociedades pero la búsqueda de la ‘novedad’ de la noticia sólo afecta a las sociedades en vías de industrialización. En las sociedades tradicionales la noticia se acopla al relato más o menos sagrado, más o menos mítico, pero siempre estatuido como intangible. Los acontecimientos se enmarcan en la continuidad o la ruptura que debe ser dramatizada para inmunizarla. El relato acompaña esta operación y crea verdaderos poemas de la realidad.

En  la sociedad de libre mercado, la noticia unida al capital y al valor de la mercancía, cobra un nuevo sentido. La noticia es buscada como fuente de aumento del valor y se la mitifica como innovación, cambio, invento, descubrimiento, y finalmente, creación. La noticia sustituye a la divinidad, única fuente de cambio en la sociedad tradicional. La noticia produce una emoción nueva sólo comparable con el sacrificio y el éxtasis de la religión anterior.

El relato cambia el discurso y la estrategia. El relato se convierte en la exposición de la noticia como novedad y como conflicto con la tradición. La narración desarrolla las posibilidades de lo nuevo frente a lo tradicional que ya no es considerado sagrado sino caduco.

Los nuevos medios de comunicación se introducen para acelerar las relaciones de producción y el intercambio de mercancías, imposible sin los medios de comunicación adicionales. A través de ellos, circula la noticia como novedad y el nuevo relato contra la tradición.

La noticia se basa en la ‘novedad’ frente a la tradición; la historia se basa en el conflicto frente al consenso de la sociedad tradicional; finalmente, los protagonistas se enfrentan o ridiculizan el poder – los diferentes poderes desde el estatal al patriarcal – cambiando una sociedad donde el poder emanaba de lo absoluto.

La entrada acelerada en la modernidad desde una sociedad tradicional conlleva importantes cambios en los espacios públicos de comunicación. Los tres elementos de transformación  afectan a la posición frente a la noticia, la diferente construcción del relato mediático y la posición de los protagonistas frente al poder.

La estructura de la noticia como novedad

Sorpresa, admiración, extrañeza y estupefacción acompañan la noticia como novedad. La noticia no es la llamada de atención sobre un rito que se repite cíclicamente sino una ruptura que nos deja paralizados ante la posibilidad de un cambio inesperado – por mucho que sea en la mayoría de los casos, deseado-.

La estrategia narrativa de la noticia comienza por presentarnos la sorpresa – que es el titular – seguida del relato de la misma que la sitúa como una ruptura de la tranquilidad de la vida cotidiana. Nos acostumbramos a la primicia.

En esa manera de explicar lo que ha sucedido comienzan a intervenir personajes que se convierten en los protagonistas de la noticia y de los que memorizamos sus nombres como nuevos personajes mitológicos.

La ampliación de los medios de comunicación, su penetración de todas las redes sociales grupales y familiares, provoca que se termine viviendo en un auténtico patio de vecinos global. Mientras no se conoce definitivamente al vecino del piso de al lado, se vive en una gran familia de – y en – los medios de comunicación de masas: son las noticias que producen tanto los protagonistas inventados de la ficción como los personajes de la realidad más o menos inventada. Ambos son ‘stars’ que representan un papel para su público ávido de noticias. Ambos se intercambian de rol continuamente: las noticias de los personajes de las series de ficción son ‘la noticia’ y los personajes de la vida pública interpretan papeles de ficción.

Los cambios en los espacios públicos de comunicación social

La formación de los espacios de comunicación pública en el mundo
arabo-musulmán comenzó con el despliegue de los primeros medios de
comunicación de masas (prensa, radio y, lentamente, la penetración del
cine) que rompieron los esquemas de la sociedad tradicional en un proceso
parecido al sufrido en occidente.

Todos estos fenómenos, contradictorios y polémicos, muestran como la televisión conforma un marco nuevo en la esfera pública en el mundo arabo-islámico que, anteriormente, estaba reducida a los lectores de diarios, el sector más culto y más occidentalizado de la sociedad. El espacio público, concebido al modo occidental y medido con baremos occidentales, era muy reducido y, por tanto, difícil de calcular efectos y situaciones. El problema se planteaba a la hora de las consultas populares o las elecciones donde las sorpresas, independientemente de las alteraciones del censo o los amaños electorales,  mostraban que tanto los baremos occidentales como los utilizados por las elites locales fracasaban estrepitosamente.

La radio, estrictamente controlada por el poder desde el principio, no era tampoco un indicativo apropiado para conocer la opinión pública. La radio ha tenido una influencia notable en el mundo arabo-musulmán por el poco desarrollo de la comunicación impresa que se encuentra en una relación de 1 a 6 con los países industrializados y su carácter bilingüe (en árabe y en inglés o francés). El éxito de la radio egipcia Sawt al-Arab preludiaba un espacio de opinión común al mundo árabe con mayor calado que la prensa en árabe (Labidi, 2003). La radio comenzó una progresiva e inevitable destrucción de la cultura oral al introducir en las casas y en los campos – gracias al transistor – una voz autorizada y ajena a la familia y las jerarquías locales. Actualmente, la radio se ha convertido en el mayor difusor de modas y comportamientos, de expresiones y maneras de hablar, de nuevos ritmos y ha propiciado un sincretismo musical que afecta a todo el mundo arabo-musulmán con préstamos evidentes entre países pero con figuras locales poderosas. La radio va más allá del mundo informativo impreso y penetra más profundamente que la aburrida televisión de ciertos países con fuerte censura. Fue muy interesante en ese sentido el congreso de 2003 del Goethe Institut en Dakar donde se analizó los medios de comunicación masivos de Senegal, desde las radios a la prensa local, o la penetración de modelos externos y la intervención del poder (Taureg; Wittman, 2005)La eclosión de la radio en el Sahel es un fenómeno que desborda actualmente todas las previsiones y va más allá de a la lógica incidencia de este medio en una zona con pocos recursos y deficiente extensión de la red eléctrica (la radio a transistor es un sustituto evidente).

La televisión va a cambiar el panorama radicalmente al aumentar su influencia con su capacidad de seducción y al adoptar modelos claramente occidentales (look de presentadores y presentadoras – presencia femenina inédita en muchos casos, modas de los entrevistados, presencia constante de invitados e imágenes occidentales…). La presencia de occidente aumenta por la presión de films que se emiten (anglófonos o francófonos según el área de colonización) e imágenes de agencia….

La segunda revolución se da con la emergencia de las cadenas árabes, desde comienzos de los años ochenta, que aumentan la producción propia y comienzan el desarrollo del mercado regional que compite con productos occidentales.

Sus campos serán:

a)    las series de ficción

b)    las series de humor

c)    los informativos

d)    Los debates

e)    La aparición de los presentadores estrella que pueden cambiar de país debido a la utilización del árabe literario.

La situación social y política provocó sin embargo una desconexión entre el mundo de los medios, generalmente panarabista, y las poblaciones que veían inconsistente esta retórica. El panarabismo sufrió una derrota militar frente a Israel y una más importante frente a occidente. Estados Unidos apoyó durante los años ochenta a todo los movimientos islamistas, con el soporte de Israel y de Arabia Saudí, para minar el arabismo laico y nacionalista, el altermundismo y el antioccidentalismo socialista. La lucha de Afganistán introdujo un factor distorsionador que se unió a la aparición de una nueva generación universitaria derechista que se acoge a los valores del Islam y de un nacionalismo renovado de inspiración califal. La burguesía comercial encontró que las mezquitas eran mucho más interesantes que los sindicatos para mantener la paz social, mediante un discurso aparentemente radical y populista que termina siendo caritativo (se puede ser liberal en lo económico y ultra en lo religioso). Mientras, los herederos del socialismo árabe se hundían en la corrupción del capitalismo de estado y en la sumisión a occidente.

La situación mediática había sufrido un cambio radical en los años noventa con la expansión de la transmisión vía satélite. El esquema estatal se rompía en pedazos con la aparición de 124 canales vía satélite en el mundo árabe. La guerra de las parabólicas llegó a extremos casi grotescos con comerciantes que ofrecían la parabólica y su disfraz al mismo tiempo por un módico precio o la constitución en ciertos países de policías especializados en la persecución y descubrimiento de antenas ocultas.

La radio comenzó a cambiar contraponiendo al lenguaje de las prédicas de los viernes una expresión coloquial directa de los discman norteamericanos a los que imitaban al mismo tiempo que renovaba el éxito de las radios europeas de entreguerras con mensajes y discos dedicados.

La televisión, por su parte, se innovó utilizando un plató berlusconiano, un lugar donde continuamente se está en fiesta. Las televisiones abrieron un mundo particular, específico, donde los hombres y mujeres van vestidos a la occidental y las mujeres no se tapan la cara. Las formas y maneras occidentales se introducen constantemente, la publicidad – traducida pero de origen occidental – encaja nuevos comportamientos y actitudes junto con productos inéditos (Nisbet, M.; Nisbet, D.; Scheufele; Shanahan, 2004).

Internet ha sido el gran plato giratorio donde se manifiesta toda una serie de movimientos mediáticos inéditos. El mundo de Internet penetra Oriente con una velocidad inusitada. En 2002, la calle Chafic Rcheidat, en Irbid, norte de Jordania, pidió entrar en el libro Guinnes de los records por contar con 105 cibercafés en menos de un kilómetro de distancia. El impresionante desarrollo de los blogs en Irán formando la cuarta lengua en uso de los blogs según el diario Times (13, nov. 2004) o entre los 10 primeros según Technorati ha provocado una intervención de las autoridades, que admiten el fenómeno e intentan influir en él: el propio presidente Ahmadineyad tiene un blog muy visitado.

Aculturación y cambio de valores

Durante la etapa de los medios de comunicación de masas controlados por los nuevos estados poscoloniales y en manos de la burguesía de capitalismo de estado, los valores y la aculturación de la modernidad penetraron en las capas sociales que tenían más acceso a estos medios. La burguesía occidentalizada disfrutaba y sufría una fractura social y mediática con las capas populares. La aculturación era mínima por la escasa producción local y venía determinada por los productos de ocio (cine y televisión, determinadas músicas) canalizados por estos medios.

La extensión de los medios de comunicación de masas, el comienzo de la producción local, ha provocado una extensión del fenómeno aculturizador y una mayor incidencia fuera de las capas occidentalizadas. Ya no se trata de un simple barniz de modas extranjeras sino de un profundo cambio social.

Al mismo tiempo, todos los nuevos fenómenos no pueden dejar de expresarse sino es a través de los medios de comunicación de masas. La revolución iraní, a pesar de sostenerse aun en redes orales de la clerecía chiita, ya estaba conectada con los medios de comunicación de masas que expandieron la revolución. Fue el momento del cambio.

La tradición re-inventada, cambio de la memoria histórica

Uno de los aspectos que se ha visto afectado por esta aculturación de nuevos valores e ideales ha sido la ficción histórica de estas sociedades y, por tanto, su tradición. La historia mítica o tradicional se ha individualizado en héroes y se ah concretado en situaciones adaptadas a los nuevos valores de la libre competencia, la responsabilidad individual, el conflicto social.

Todos los elementos base de la identidad como grupo han sufrido un cambio provocado por los nuevos medios de comunicación. Costumbres convertidas en hábitos sociales, ritos convertidos en espectáculos de masas, peregrinaciones convertidas en turismo religioso, personajes de la mitología histórica convertidos en héroes nacionales…

Posteriormente, con la introducción de los soportes audiovisuales y
digitales, este proceso está sufriendo una aceleración  en que se han
insertado con fuerza los movimientos neo-tradicionalistas mostrando su
modernidad a pesar de sus llamamientos a la vuelta a un pasado mitificado y
sublimado. Aparentemente es vino viejo en odres nuevos, pero el medio transforma el mensaje inevitablemente.

Novedad, conflicto y rebeldía

Se presenta la novedad como elemento fundamental de la revolución o la reacción que  se propone. Se articula como conflicto inevitable contra la opresión de un poder tiránico que impide el cambio. Se propone, en y a través de los medios, la rebeldía como mecanismo para lograr el objetivo.

Novedad, conflicto y rebeldía frente al poder son elementos compartidos tanto por los reformadores o revolucionarios – con modelos equivalentes a los occidentales – como por los neotradicionalistas o fundamentalistas que, aparentemente, desean romper todo vínculo con el opresor occidental.

Novedad, conflicto y rebeldía se encuentran en las diferentes sensibilidades tanto laicas  como religiosas. Estructuran una nueva narrativa que protesta contra el presente – acusándolo de arcaico o de no respetar la tradición -, se rebela contra el poder por no adaptarse a la modernidad o por haber caído en ella. En definitiva, utiliza los medios y los mecanismos de los Media de la misma manera. Y muestra la imposibilidad de la supuesta marcha atrás que se proclama como utopía pero que justifica y acelera el cambio.

Cambio de prácticas

La dinámica de los medios de comunicación de masas con la creación de espacios de debate y la sensacionalización de la vida pública, provoca un cambio de prácticas en todos los campos.

El cambio de prácticas en los espacios públicos de comunicación social, en los medios escritos (tanto la prensa como el floreciente Internet) o en los medios audiovisuales (desde el cine a los diferentes soportes televisivos), lleva a una evolución de comportamientos y actitudes evidentes en la sociedad, la cultura y la política cada vez más mediática del mundo arabo-musulmán.

En ese sentido ha resultado fundamental la extensión del estilo impuesto por la cadena por satélite Al-Jazira. Dentro del campo de los medios impresos y audiovisuales del mundo árabe-islámico se han producido cambios fundamentales en los últimos años. En el espacio de la Opinión Pública, la emergencia de un nuevo sistema mediático ha cambiado el viejo paradigma de los medios clásicos, sean impresos o audio-visuales, que se encontraban esclerotizados en modelos ya periclitados y herederos del formas coloniales y postcoloniales, con un público de elite reducido y generalmente dependiente de la habilidad en el manejo de una lengua occidental (fuera el inglés o el francés).

El cambio ha sido realizado por la aparición de las nuevas cadenas por satélite que han desvertebrado todo el sistema nacional/estatal anterior en beneficio de nuevos sistemas y códigos que podíamos definir como globalizadores. Tres fenómenos han afectado a las viejas estructuras mediáticas: la influencia de los tabloides y el cambio hacia un prensa sensacionalista en el espacio anglosajón; el dinamismo de los nuevos audiovisuales, liderados por la presencia de Al-Jazira y otras cadenas; y, finalmente, la emergencia del universo incontrolable e individualizado de Internet.

La mayor oferta informativa se ha coordinado con una aumento de la ficción  (teleseries) y una derivación reflexiva (los debates) con una mayor participación e intervención del usuario (estudios de audiencia, participación directa o indirecta) así como un efecto en fenómenos humorísticos o insultantes que se expresan asimismo tanto en los medios audiovisuales como en su expresión en nuevos soportes como Internet o los SMS.

Conclusiones

De un lado, las élites occidentalizadas y las oposiciones políticas encuentran nuevos canales de información en un primer momento que contrastan con la prensa y la radio locales, que superan la censura previa en la importación de diarios europeos y americanos, tan habitual en ciertos momentos. De otra parte, aparece una serie de canales arabo-musulmanes y su buque estrella será Al-Jazira.

Se desarrolla una unidad cultural desde Marruecos a Indonesia con multitud de productos de la Industria cultural. Por primera vez, y a través de los medios se articula un claro ‘nosotros’ frente a un ‘ellos’, el mundo árabe-musulmán encuentra múltiples elementos de identificación  y Occidente se convierte en un exterior conveniente. Los medios utilizan un lenguaje entre Standard y culto que homogeneiza el entorno cultural árabe-musulmán tanto en árabe como en las otras lenguas de este arco cultural. La unidad mediática por encima de las luchas de sunitas y chiitas pero afirmando las diferencias (ahora no se ocultan los enfrentamientos interreligiosos como sucedía en las televisiones públicas gubernamentales). La demonización del enemigo occidental es mucho menor pero más profunda y razonada: los representantes israelíes o norteamericanos salen en pantalla, participan en debates y explican sus posiciones. Las opiniones contrapuestas se colocan en el debate y desaparece el unanimismo (aunque existe un evidente consenso sobre temas fundamentales, un sentimiento religioso que impregna la política, y un tratamiento sesgado de las opiniones que se mantiene con una autocensura personal muy fuerte).