EN CLAVE DE CORREO Y EN CLAVE DE ALMA: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

Hoy 11 de septiembre de 2013, está gris afuera, llovizna… y al recibir unos e-mails de amigos(as) que han visto en TV y otros medios y testimonios que no conocían y hasta no creían y manifiestan su dolor-horror por lo ocurrido, hasta desvelándose anoche, y me señalan que Dios quiera nunca más vuelva a ocurrir me hizo lacrimear un poco. En verdad, siento pudor. Esto último no es posible compararlo con lo que nos ha ocurrido hace cuatro décadas. Y si lo comparo con lo que habrán sufrido y siguen sufriendo los familiares de Nenad -Nesko- Teodorovic, Elizabeth -Lula-Cabrera, Luis Alaniz y todos los que fueron torturados, exiliados, relegados, cesantes, perseguidos y que tienen detenidos desaparecidos… no tiene ningún significado ni sentido.

Por ello, temo que al escribirte mi testimonio caiga solamente en un ‘yoísmo egocentrista’ porque lo que me ocurrió y lo que viví en nuestra – mi Universidad del Norte y Católica del Norte:

Que echaran de inmediato del golpe a la mamá de mi hija, Dora Vergara, no me consideraran 14 documentos para el encasillamiento de 1974, perdiendo varios grados; me exoneraran el 8 de abril de 1980 y sólo devolviéndome los fondos del FIUN; y que no me reintegraran los gastos equivalentes a un sueldo mensual cuando dejé la Universidad en mayo de 1995 (volví a trabajar en marzo del 90 y fui el profesor 17 del área de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades donde hubo más de 200 académicos…

¡No es comparable con lo que otros(as) han sufrido!

En verdad me fui de mi -ahora- UCN, de Antofagasta, de Chillán y de Chile (al exilio) muy apesadumbrado, con mucho dolor y diciéndome que no volvería nunca…

Pero volví y si hubo pesar ya no lo hay… sólo que el dolor por la muerte de mis familiares más amados, seres humanos, sueños y utopías… aún persiste… y sé que debo ir transformándolo en pena.

Pena que mitiga el afecto que siento cuando visito nuestra Escuela y Alma mater que se levanta poco a poco de su jibarización, buscando re-encontrar su esencia (que nada tiene que ver con técnicas y tecnologías); el reencuentro con los actuales colegas y ex-alumnos de la generación de 1973,  después de 35 años; los abrazos de amigos(as) y colegas que tanta ayuda me brindaron; y los besos de mi hija, nietos y familia toda…

Felicitaciones a la Pastoral por el acto de reparación moral de la UCN que realizaron en diciembre. Un abrazo y sinceros saludo solidarios desde Temuco.

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