IMAGINARIOS SOCIALES, PRENSA Y ACCIÓN COLECTIVA DE PROTESTA: UNA PROPUESTA DE INVESTIGACIÓN***

Presentación de la propuesta

En la actualidad, no podemos negar que los medios de comunicación son parte fundamental de las sociedades modernas que existen en el mundo, y el caso de Latinoamérica no es una excepción. En el desarrollo tecnológico que han evidenciado las diversas empresas periodísticas y teniendo en cuenta la cantidad de informaciones que producen y transmiten a las audiencias a nivel global, se puede determinar la relevancia social que cumplen hoy los componentes del sistema de medios de información y comunicación.

Así entonces, observamos que los diversos medios de comunicación social poseen una determinada – pero no absoluta- injerencia en la vida de millones de personas que consumen a diario diversos mensajes que son producidos por éstos. Sin embargo, los medios de comunicación social, entendidos como instituciones constituyentes de las industrias culturales, tienen una concordancia con una lógica de propiedad económico – político que asume la producción de bienes de intercambio, almacenamiento de información y circulación de noticias que poseen un valor significativo en la dinámica de cristalización de un conjunto de imágenes y relatos. Éstos, a su vez, son compartidos por amplios grupos de miembros de una sociedad y, como resultado, tienden a fortalecer, en general, un determinado imaginario social acerca de diversos fenómenos limitados por sus respectivos contextos sociales y, en particular, respecto a nuestro tópico de interés que corresponde a: la acción colectiva de protesta social movilizada en razón de un conjunto de demandas específicas que interpelan al Estado o a los agentes privados (financieros) del mundo global.

En este sentido, creemos necesario aportar al debate sobre la configuración de imaginarios sociales por parte de los medios de comunicación – específicamente- respecto de las protestas sociales gestadas desde la base de una sociedad civil[i], fragmentada por las transformaciones económicas, políticas y sociales que se evidenciaron de manera heterogénea en los distintos países de América Latina[ii].

De la misma manera, vale precisar que nuestro interés en enriquecer la discusión sociológica acerca de la acción colectiva de protesta social y los imaginarios sociales que son construidos por los medios de comunicación social en torno a la expresión visible de un colectivo social, determinado por un contexto que identificamos como democrático representativo, en lo político, y neoliberal[iii], en lo económico, se sustenta en la disposición dentro de la presente propuesta, por una parte, de una breve reflexión acerca de la acción colectiva de protesta y, por otra, de una descripción de la propuesta metodológica para el estudio de nuestra problemática: ¿cuál es el imaginario social de la acción colectiva de protesta en el discurso editorial del diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina[iv] en el marco de la crisis económica, política y social de diciembre de 2001 en Argentina?.

Así entonces, podemos establecer que los acontecimientos de movilización social que se gestaron en varias provincias de la República Argentina, no estuvieron exentas de la respectiva cobertura mediática nacional e internacional, lo que permitió la circulación masiva de discursos periodísticos que articularon las lógicas de consumo por parte de los miembros de la sociedad global. En este cometido, los medios de comunicación social, desde una perspectiva habermasiana de las legitimaciones[v], pueden ser comprendidos como los engranajes de un sistema de información global que determina la configuración del sentido de un conjunto de imágenes y relatos con el propósito de legitimar la existencia misma del sistema de medios de información y comunicación global y, en consecuencia, mistificar la descripción y explicación de un acontecimiento que posee una visibilidad pública mediante la intervención de sujetos y actores sociales movilizados en virtud de una demanda colectiva.

Frente a propuestas iniciales de esta índole, nos parece de vital importancia manifestar que los medios de comunicación social, en general, y la prensa escrita, en particular, poseen la capacidad de proveer a las audiencias de un mensaje que contempla un mapa conceptual capaz de ordenar, clasificar y organizar los hechos y conflictos que involucran a múltiples sujetos, actores sociales e instituciones gubernamentales, dentro de un contexto referencial apropiado para promover un sentido socialmente aceptado por la mayoría. Es decir, siguiendo a John B. Thompson y su concepto de «experiencia mediática[vi]», podemos pensar que los medios de comunicación social, como en el caso de la prensa escrita, tienen la capacidad para configurar las experiencias de las audiencias, lo que inevitablemente marca un quiebre en la frontera de las percepciones que el individuo tiene a partir de sus contactos cotidianos e inmediatos, para dar paso a una nueva realidad mediatizada por un elemento técnico (radiotransmisor, diarios, televisor, computador y celular), donde las formas simbólicas que se acuñan en el mensaje de los mass media construyen un imaginario acerca de un «acontecimiento», categorizado como protesta social, que genera una ruptura del orden establecido.

En definitiva, la presente propuesta de investigación tiene por finalidad describir los imaginarios sociales de la acción colectiva de protesta en el discurso editorial del diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina en el marco de la crisis económica, política y social de diciembre de 2001 en Argentina. Aunque, en esta oportunidad, procederemos a la entrega de algunas reflexiones teóricas que se centran en la noción de protesta social y, finalmente, presentaremos nuestra propuesta metodológica para el desarrollo de esta investigación.

Precisiones de nuestro trabajo.

Para entender los fines de esta propuesta de investigación que se enmarca dentro del análisis del sistema de discursos mediáticos, de los imaginarios sociales y la acción colectiva de protesta, es preciso tener en cuenta que nuestra intención no es desarrollar una descripción histórica detallada de los sucesos económicos, políticos y sociales que afectaron a la Argentina entre los años 1990 y 2001. Incluso, en rigor esta propuesta no se focaliza en descubrir y explicar las causas y en determinar las consecuencias que provocaron – en diversas áreas del desarrollo de la Argentina – la crisis institucional y la movilización de las fuerzas sociales en distintos puntos geográficos del mencionado país. Sino más bien nuestras pretensiones se focalizan, por una parte, en la construcción de un marco teórico pertinente que nos permita reflexionar acerca de nociones claves para comprender el objeto de estudio de nuestra investigación y, por otra, en aplicar un modelo de análisis del sistema de discursos mediáticos que nos permita obtener resultados para lograr describir el imaginario social que el discurso mediático de la prensa chilena y argentina configuró acerca de las acciones colectivas de protesta acaecidas en diciembre de 2001 en Argentina.

Ahora bien, reconocemos que la descripción de los acontecimientos ocurridos en la Argentina -entre 1990 y 2001 – son relevantes para contextualizar el marco general del trabajo. Por lo tanto, se asume que la situación de quiebre institucional de una nación se transforma en un punto de inflexión clave en la medida que denota una crisis en la sociedad argentina y, en consecuencia, la abundante existencia de estudios al respecto nos permite –en este caso– destacar algunos trabajos relevantes que serán considerados como fundamentales para comprender este proceso de declive democrático, institucional político y socioeconómico: Gambino y Campione (2003), Palomino (2005), De Lamata (2002), Lodola (2005), Auyero (2004), Schuster (2005), Scribano y Schuster (2004), Schuster y Pereyra (2001), Svampa y Pereyra (2003), Favaro (2005, 2006a), Favaro, Iuorno y Cao (2006b), Cerrutti y Grimson (2004) e Iñigo Carrera y Cotarelo (2003, 2006).

¿Cómo entenderemos la «acción colectiva de protesta» en el marco de la crisis argentina de diciembre de 2001?

Los acontecimientos acaecidos en la Argentina en diciembre de 2001, donde diversas organizaciones sociales y formas de movilización política se expresaron contra el modelo económico y político vigente hasta ese período[vii], serán comprendidos a partir de la definición de «acción colectiva de protesta». Este concepto da cuenta de una dinámica de resistencia en el espacio público argentino donde los sujetos sociales, mediante un repertorio de protesta de acción colectiva, apuntan a visibilizar sus demandas contra el modelo de opresión (neoliberal) y el sistema represivo (político y policial) imperante en el país trasandino desde 1990.

Es decir, en palabras de Favaro, Iuorno y Cao: “La crisis de 2001 agudiza los conflictos que provocan el traspaso de la empresa pública a manos privadas, con la consiguiente expulsión de mano de obra, precariedad de trabajo, incapacidad de los políticos para resolver los problemas de la sociedad y un Estado que, como el neuquino – controlado por un grupo de sectores burgueses, aliado a las petroleras –, también muestra una faceta poco conocida tiempo atrás: la corrupción” (2006b: 107).

En este sentido, los sucesos de diciembre de 2001 en Argentina serían la manifestación evidente de un quiebre entre las instituciones representativas del Estado y el poder económico con la sociedad civil y los sujetos sociales adscritos a las clases medias y a los sectores de «piqueteros» (desempleados); concepto que articula el devenir de aquellos individuos excluidos del entramado laboral establecido por el mundo privado y por el Estado y, a su vez, del reconocimiento como miembros de la sociedad[viii].

Considerando lo dicho, vale la pena advertir que el modelo económico neoliberal articulado durante el gobierno de Carlos Menen en Argentina – específicamente mediante la acción de privatizar la mayor cantidad de empresas y servicios públicos – y que contó con el apoyo estratégico de los grupos financieros internacionales, no ha permitido dar una solución efectiva y mucho menos avanzar en propuestas que apunten a resolver los problemas sociales, económicos y políticos que afectan en la actualidad a la sociedad argentina. Bajo el fracaso de este modelo[ix], en el plano económico, impuesto por las dinámicas hegemónicas de los organismos financieros de los países desarrollados (FMI y Banco Mundial) y, en el plano político-social, el debilitamiento de un campo de acción propio del Estado junto a la despolitización del ejercicio de la ciudadanía, se acentúa la necesidad de identificar y tomar conciencia acerca del sentido actual que posee la sociedad civil como elemento central para el fortalecimiento de una democracia menos maniatada.

No obstante, el panorama no es muy alentador: “Sociedad civil y ciudadanía se encuentran hoy frente a una polis estallada. Ello tanto porque el centro de toma de decisiones que es el Estado pierde capacidades como porque la base social, el demos, se reduce por los efectos de las exclusiones. Hay democracias, cierto, pero éstas se revelan incapaces de organizar la sociedad como espacio de constitución de sujetos y de toma de decisiones” (Garretón, 2006: 56-57).

En este marco de ásperas esperanzas acerca de la democracia[x] y la ciudadanía, cobra vital importancia recordar que los diversos actores de la sociedad civil argentina –específicamente el sector de los piqueteros y los miembros de las asambleas barriales-, fueron identificados como los articuladores de un proceso de movilización política durante diciembre de 2001. Este movimiento suscitó, en las cúpulas políticas y económicas, la adscripción de un sentido de ruptura del orden establecido a la acción cooperativa de carácter contra-hegemónico gestada por los actores sociales que cuestionaban la conducción del país y, por ende, rechazaban la aplicación del modelo neoliberal y la dinámica del sistema político corrupto (identificado como el responsable del ajuste estructural). Producto de tal situación, la sociedad civil argentina se manifestó por medio de «acciones colectivas de protesta» que contemplan un repertorio de formas de protesta[xi].

Ahora bien, a partir de las ideas expuestas por Federico Schuster, se establece que: “La noción de protesta social se refiere a los acontecimientos visibles de acción pública contenciosa de un colectivo, orientados al sostenimiento de una demanda (en general con referencia directa o indirecta al Estado) En este sentido, cabe remarcar que el concepto se limita a partir de su carácter contencioso e intencional, por un lado, y de su visibilidad, por el otro” (2005: 56).

Es por ello que: “La protesta, desde la teoría de la acción colectiva, encierra la realidad de una lucha entre dos sujetos por la apropiación y orientación de los valores sociales y de los recursos; no se agota en una sola manifestación, tiene períodos de latencia y explosión; es el recursos de los que no tienen poder o no están representados por formas tradicionales” (Favaro, Iuorno y Cao, 2006b: 97).

En el caso que nos ocupa, es necesario subrayar que la acción colectiva de protesta es una herramienta utilizada por los sectores sociales identificados bajo el rótulo de piqueteros como alternativa válida para interpelar al poder estatal sobre la base de una demanda puntual de integración al sistema económico, en virtud de la ausencia de canales formales que faciliten una injerencia en las instancias de toma de decisión gubernamental o instauren un espacio de negociación amparado en el reconocimiento como grupo de poder legitimado por el sistema político nacional.

En tal sentido, nos parece necesario reconocer que la acción colectiva de protesta – a pesar de su carácter coyuntural y contingencial[xii] – se establece como una forma de movilización política que se instaura en el espacio público urbano con la finalidad de cuestionar la hegemonía instalada por los grupos dominantes de la sociedad argentina. Esto nos lleva a comprender que la protesta social es una forma de acción colectiva utilizada para la expresión pública de las demandas e intereses de un colectivo social y que, además, logra producir una ruptura del orden establecido.

Al respecto, la propuesta de Favaro es categórica: “…los sujetos sociales involucrados en el repertorio de protestas de acción colectiva, no generaron aún, la conformación de un movimiento social, entendido como una estrategia de acción colectiva que se inserta en la forma institución, sus reivindicaciones los lleva a entrar en conflicto, al que se adaptan, negocian o enfrentan, en un suceso que nace, se desarrolla y que tiene un decurso. Un ‘movimiento’ contiene una heterogeneidad de superficie, pero homogeneidad de base en cuanto a presupuestos y políticas a concretar y, fundamentalmente, se sostiene en un proyecto común, en una dimensión pactada y constituida” (2006a: 118).

Por consiguiente, los actores sociales presentes en la sociedad argentina y que participaron de las acciones colectivas de protesta de diciembre de 2001 pueden ser incorporados a la matriz conceptual de multitud[xiii], lo que a conlleva una comprensión del fenómeno de la acción colectiva de protesta como la suma de subjetividades y singularidades determinantes de una posición contraria a la desvinculación del concepto y el ejercicio. Es decir, estamos hablando de determinantes de la soberanía de los miembros de una sociedad en términos de ciudadanías activas y de su efectiva acción en el plano de las estrategias de lucha, producto de sus demandas contra las condiciones de explotación y abuso por parte de los grupos económicos y políticos dominantes.

En otras palabras, las «acciones colectivas de protesta» generadas, por una parte, por miembros de la clase media argentina cuando ocuparon las plazas y espacios públicos urbanos para alzar la voz de un pueblo que perpetuaba el slogan «¡Qué se vayan todos!», y, por otra, cuando hombres y mujeres de las clases populares saqueaban los centros comerciales y marchaban por las avenidas o arterias centrales de los centros urbanos más importantes de Argentina, se transformaron en nuevas formas «no convencionales[xiv]» de resistencia colectiva que aspiraban al derrocamiento de un gobierno o más bien al cambio de la forma de hacer política y de la lógica neoliberal presente desde 1990.

Propuesta metodológica.

En el plano epistemológico, entendemos que es posible conocer un fenómeno desde una perspectiva cualitativa compatible con los fundamentos teóricos que sustentan el marco comprensivo y descriptivo de nuestro estudio, donde, además, se asume como parte del trabajo de análisis de un investigador la intención de objetivar, en la medida de lo posible, un fenómeno constituyente de una realidad social. Así entonces, para los fines de nuestra propuesta de investigación se comparte lo enunciado por Manuel Antonio Baeza respecto a la objetivación entendida “–en un sentido simple- como un compromiso entre lo materialmente dado y lo subjetivamente entendido como dado; [y] – en un sentido complejo – como un esfuerzo intelectual riguroso para convertir en evidencias aspectos visibles y no visibles de la realidad” (2008: 45) […] realidad que – desde nuestro punto de vista – se hace presente en el discurso, o sea el discurso es un dispositivo que materializa el imaginario social en el entramado de relaciones sociales.

Unidad de información y corpus de análisis

Ahora bien, respecto a las unidades de información utilizadas en el marco de la presente propuesta, se establece que el diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina fueron seleccionados según los siguientes criterios:

Criterio 1 Por la cobertura nacional que alcanzan en Chile y Argentina.
Criterio 2 Por la importancia que tienen ambos diarios en la configuración de la opinión pública a nivel nacional y regional (América Latina).
Criterio 3 Por el número de venta de ejemplares[xv] que poseen ambos diarios en sus respectivos territorios.
Criterio 4 Por ser ambas empresas periodísticas las fundadoras en 1991 del “Grupo de Diarios América” (GDA). Consorcio mediático que en la actualidad reúne a 11 empresas periodísticas (específicamente del sector de prensa escrita) que poseen una gran influencia política y económica en sus respectivos mercados nacionales.

Por su parte, el material que fue analizado en este estudio estuvo conformado por un corpus de textos que corresponden a 40 editoriales publicadas por el diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina, entre el 1 de diciembre de 2001 y el 28 de febrero de 2002.


Criterios de selección del corpus.

Tipo de discurso mediático Todo discurso mediático que corresponda a una editorial.
Tópico o temática central Todo discurso editorial donde se hace referencia a la crisis argentina de 2001.
Tipo de medio de comunicación Todo discurso editorial producido por la prensa escrita donde se hace referencia a la crisis argentina de 2001.
Identificación de la prensa escrita Todo discurso editorial producido por el diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina, donde se hace referencia a la crisis argentina de 2001.
Temporalidad Todo discurso editorial producido por el diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina, a partir del 1 de diciembre de 2001 hasta el 28 de febrero de 2002, donde se hace referencia a la crisis argentina de 2001.

Descripción del modelo de análisis del corpus

Pues bien, con la finalidad de dar cumplimiento a los objetivos, en el presente artículo producto del proyecto de investigación antes mencionado (ver primera nota al pie), se ha elaborado un modelo de análisis del discurso sobre la base de un enfoque socio-crítico, y que es empleado particularmente para el análisis de discursos públicos. A continuación, se visualizan los componentes del Modelo de Análisis del Discurso:

Modelo de análisis del discurso

Nivel de análisis: estructura del discurso

Tópico(s) Figuras / Rol Valores Temáticos
Es el tema que engloba el sentido de un discurso o parte de él y que, a su vez, posee una lógica interna en relación al contexto. Consiste en identificar las distintas figuras (actores, instituciones, tiempo(s), lugar(es), que aparecen en el discurso y el papel que se les asigna a cada uno en el relato. Es el sentido que se construye a partir de las relaciones entre las figuras y sus recorridos figurativos. Por lo tanto, las figuras tienen un valor a partir de su relación con otras figuras.
Posición de Poder Modos de objetivación Contexto(s)
Corresponde a la identificación de la posición del hablante (en el discurso) en relación con un sujeto/institución/objeto existente en la dinámica de la realidad social. Consiste en identificar las prácticas divisorias presentes en el discurso. Estas prácticas se reconocen en dinámicas de oposición (por ejemplo: normal/anormal) relacionadas con determinados sujeto(s)/institución(es)/objeto(s) existente(s) en la dinámica de la realidad social. Corresponde a la acción de identificar el contexto(s) en el que se desarrollan los elementos constituyentes del discurso y que determinan la adscripción de un significado en relación a una situación o hecho.
Nivel de análisis: estructura de la significación Relaciones de contrariedad Relaciones de contradicción Relaciones de complementariedad
Relación lógica entre A y B, y entre NO B y NO A. Relación lógica entre A y NO A, y entre B y NO B. Relación lógica entre A y NO B, y B y NO A.
A NO A B NO B
Representación lógica del SER. Representación lógica del NO SER. Representación lógica del PARECER. Representación lógica del NO PARECER.


Conclusiones.

En definitiva, el modelo de análisis propuesto nos permite estudiar –en general- el discurso mediático y –en particular- el discurso editorial producido por el diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina, con la intención de describir el imaginario social construido por ambas empresas periodísticas fundadoras de la GDA (Consorcio Latinoamericano “Grupo de Diarios América”). Por consiguiente, en el modelo de análisis del discurso propuesto se establece un conjunto de categorías afines con la intención de identificar, describir y comparar aquellos elementos discursivos y las relaciones de significación que sustentan los constructos de sentido acerca de los imaginarios sociales de la acción colectiva de protesta en el discurso editorial del diario El Mercurio de Chile y La Nación de Argentina en el marco de la crisis económica, política y social de diciembre de 2001 en Argentina.

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