La “Antología poética secreta” de Andrés Sabella compuesta para Elba Emilia González Vargas, en 1947

  1. I. INTRODUCCION: UN DOCUMENTO POETICO VALIOSO.

Andrés Sabella Gálvez, el poeta por antonomasia de Antofagasta, al decir, entre otros, de Volodia Teitelboim[1], mantuvo una relación sentimental con Elba Emilia González Vargas, desde comienzos de la década de 1930, aunque se conocieron hacia fines de la década anterior a través del primo de ella Carlos Bennett González, uno de los periodistas mas conocidos del ambiente, director de El Heraldo del Norte.

Dicha relación se distanció por  la permanencia de Sabella en Santiago entre 1932-1952. Si bien hubo, en el primer lustro del decenio de 1930, un intercambio epistolar, volvió a retomarse la relación, de modo definitivo, hacia 1946, con ocasión de un viaje familiar de Elba Emilia hacia Santiago, por un par de semanas. Pernoctó en casa de su prima Amparo Arcaya Vargas[2]. Desde ese encuentro, se inicio entre ambos una nutrida y frecuente correspondencia muy noticiosa en los años previos al retorno de Sabella a su ciudad natal, Antofagasta, en 1952, que hemos mencionado en otro lugar[3]. Mediando ese epistolario, Sabella comenzó a estructurar, lo que  denominó una  Antologia Poética Secreta. Para el efecto,  utilizó una agenda pequeña de cuero de la  firma Heyum y Cia, de calle Morandé 590 en Santiago, que confeccionaba una conocida marca de ternos, HECO, que figura en la portada de la agenda.  Es una agenda del año 1947, que el poeta data ese mismo año, poniendo como portada su fotografía y las líneas: “Dos ojos para mirarte, dos manos para tocarte, un solo corazón para tocarte”, su firma conocida en sus acuarelas y el año 1947, acompañado de un dibujo a tinta china. Inmediatamente a la página siguiente, un dibujo femenino, con el nombre Elba Emilia y un corazón.

El  valioso documento pertenece al archivo de Elba Emilia González  vda. De Sabella, que contiene la producción edita e inédita del poeta, que remitió desde 1932 y que ella conservó durante toda su vida. Andrés siempre acudió a su gusto estético y criterio literario en sus creaciones en prosa y verso. La agenda se ciñe escrupulosamente a lo solicitado por el vate. Que lo conservara por siempre.

Al iniciar la escritura de esta Antología, Sabella usó las direcciones de la libreta para insertar sus poetas predilectos y materias más empleadas por el numen poético, en las señas nombre y calle. Así, leemos:

Nombre: Jim Albro,  Calle: Del Romance Cruel/Nombre: Jean Galmont, Calle: De la Aventura sin termino/ Nombre: Andrés, Calle: Del acaso terrible/Nombre: El mar, calle: del Corazón/

Nombre: Baudelaire, calle: de la Gloria/Nombre: Rimbaud, calle: del Viento/Nombre: Verlaine, calle: del Hospital

Nombre: Huysmans, calle del Cielo/Nombre: Whitman, calle: del Pueblo/ Nombre: Juan Ramón, calle: de las lunas/ Nombre: Federico, calle: de las Coplas/ Nombre: Rubén, calle: del otoño.

Nombre: Antonio Machado, calle: del Poema/Nombre: J.Herrera y Reissig, calle: de las violetas/ Nombre: Aloysins Bertrand, calle: de las Fábula/ Nombre: Paul Gaugin, calle: de las islas/ Nombre: Vicente van Gogh, calle: de la Santa Locura/

Nombre: Bach, calle: del genio/Nombre: Wilde, calle: del azar/Nombre: Bruno Frank, calle: de las buenas memorias/Nombre: Blaise Cendras, calle: De los viajes ideales/Nombre: Tagore, calle: de Amal/

Nombre: Ramón, calle: de las sorpresas/Nombre: José María Eguren, calle: de la niña azul/ Nombre: Cesar Vallejo, calle: de las quenas.

Nombre: Gershwin, calle: del jazz melancólico/Nombre: Gómez Rojas, calle: de  las banderas.

Nombre: Las nubes, calle del acaso/Nombre: La gaviota, calle de los adioses/ Nombre: La raíz, calle: del sacro misterio/Nombre: La sangre, calle: del instinto/ Nombre: La poesía, calle del infinito.

La antología propiamente tal se inicia con una presentación/dedicatoria:

“Elba Emilia. Mirando tus retratos, inicio esta Antología Secreta de mi ternura. No la rompas nunca, que es solo un espejo de mi amor, reflejando la Poesía sobre tu corazón lejano y presente, siempre corazón de Belleza y Distancia. Andrés”.

Se trata de una secuencia selectiva de versos, cantos, estrofas en su gran mayoría de poetas, donde el vate va incorporado los de su mayor predilección, sean europeos, como los poetas simbolistas franceses- “los poetas malditos”- Verlaine, Rimbaud, Baudelaire, o los latinoamericanos con los que tuvo una afinidad temática o de estilo, como son los peruanos José María Eguren y Cesar Vallejo[4].

Pero, la agenda sorprende por los contenidos que conserva, sean de corte poético que muestra a un creador muy al tanto de las poesía rioplatense, cuyos autores van a ser conocidos posteriormente, como por las anotaciones personales de la incertidumbre que muestra desde la distancia con su amada y por clausurar una vida plena en el corazón de la bohemia chilena[5]. Estos contenidos permiten distinguir dos lecturas en este texto minúsculo y valioso del creador del Norte Grande, la más importante y célebre novela sobre la pampa salitrera. Una relativa a su estado de ánimo, avances de sus libros y creaciones. Otra a este florilegio lírico que da cuenta de su perseverante lectura de la poesía castellana, la europea moderna y la latinoamericana. Es una selección de poesía de corte amorosa y angustiante por el amor correspondido. Por motivos de espacios, daremos noticia preferencial a sus asuntos más íntimos, dando información de aquellos poetas que, por lo general, alcanzaron figuración años más tarde.

  1. II. SABELLA: RADIOGRAFÍA DE SU ESPÍRITU EN 1947.

Se sabe que por el año en referencia, Sabella se encuentra enfrentando el cambio de ambiente político que desencadenara la proscripción del Partido Comunista de la vida pública chilena, mediante ley promulgada por el gobierno de Gabriel González Videla[6]. Es una época de frenesí creador mezclado con cierta rutina como era su vida bohemia y de periodista de la prensa santiaguina. Las anotaciones discurren entre marzo y septiembre, con resonancias de melancolías la mayor parte. Emplea formas de acrósticos, como:

Estrella

Luz

Belleza

Amor, como se lee el lunes 13 de enero. La agenda destina una página para tres días. Hemos utilizado el día inicial para la ubicación, pues la agenda no está foliada.

Hay una anotación para su libro Chile, fértil provincia, que figura el 19 de enero:

“El chileno pa’ peliar /no güerve nunca la espada:/ ¡por eso es que la “Esmeralda”/ está en el fondo ‘ el mar!”. Viva Chile.

Más adelante anota: “Elba + Emilia, una paloma de fuego” (31 de enero).

El día 13 de febrero, dibuja una pareja abrazada y con la leyenda: “El beso es la sal de los cielos”.  Tres días después un acróstico:

Extasis

Mundo

Incendio

Leve

Iris

Arte

A fines de febrero-28- el dibujo de una casa con chimenea, encierra el epígrafe: “Elba Emilia, te quiero”. El  4 de marzo un autorretrato a lápiz de cuerpo entero engloba dos páginas de la agenda. Una costumbre que solía hacer en servilletas. También se encuentra – día 13-un dibujo con un ojo femenino con las expresiones “Te amo” en francés, inglés, italiano, antecedida por la exclamación: “De noche mi celda se llena de diablos”. Los días 25-28 de marzo, el otoño hace estragos en su espíritu: “Elba Emilia, ¿No crees tú que podrías comenzar a construir un Museo de la Ternura?”. El día 31 anota: “Elba Emilia, ¡Cuesta hacer el mundo! A Dios se le fueron siete días. ¿Por qué no echamos la vida en nuestra casita de amor?”.

El 26 de abril el dibujo de una caja con la leyenda “¿Qué contiene esta caja?”, remite al 20 de noviembre, con las vocales y consonantes de: EEGV.

El 13 de mayo se lee: “Recemos por N.S.La Quintrala”. A fines de mes, anota: “Elba y Andrés, siempre, toujours, always”, acompañado de un dibujo de caballo con la leyenda de “El amor es un vicio celeste”.

El 4 de junio con letras mayúsculas escribe: “MARTIN GALA, saluda a su amiguita Blanca Nieves y le recomienda a su dulce Elba Emilia para la ronda de esta tarde. Besos de todos mi hermano marinero”. Tres días después se pregunta:” ¿Qué vale más un abrazo o una estrella?”.El día 16, es lúgubre: “Compré el collar de los degollados”. El 28, “Tu amor enloquece, palabra de marino”. A comienzos de julio, una fuerte exclamación: “ALTO, mándele un beso a su esclavo”. El día 10, vuelve la angustia: “El SEPULTURERO: le vendo los huesos para hacer botones/ EL ARMERO: le vendo los huesos para hacer el mango de los puñales”. El 15 anota: “¿Venía a buscarte?”. El 19: “Primer hallazgo de tus ojos”. El día 26, un rendez-vous?: “Veinte para las ocho P.M.” El 31 un asomo de desesperación: “Yo soy un pobre diablo/ enamorado de una reina/ cuyos ojos hacen el/ resplandor del misterio vital. Andrés”. Día 6 de agosto, una confesión: “Primera charla de tu a tu”.

El 16 de agosto, una evocación: “Descubrimos la tarde frente al mar…El mar con sus manos sacrílegas. Andrés”. Miércoles 20 de agosto, una frustración: “Primera cita frustrada por culpa de O’Higgins. Ay. Andrés”. Día 21: “No me mates con tus ojos”.

A partir de este día, comienza un acopio de recuerdos, que se inicia con una recensión  del poeta antofagastino Genaro Vial a la revista “Carcaj” que Sabella editó en Antofagasta, en 1929. El recorte pasa a poder de Elba Emilia. Domingo 31 de agosto: “Primera misa juntos”. Otro recorte sobre su libro Rumbo Indeciso, de 1930, trayendo el comentario de la poetisa nortina Raquel Gutiérrez Valencia, “Hace 17 años escribieron un libro”. El 10 de septiembre el temple se modifica, de modo auspicioso: “Alba Hortensia adorable” con un dibujo que consigna Antofagasta y la pampa salitrera, “Mañana en el…”. Debajo otro texto: “MARIA y la LUNA, más Elba Emilia, mi fortuna”. El 6 de septiembre, todavía embrujado, estampa: “EL  perfume del cielo debe ser perfume de mujer, oh, tus aromas”. Día 19 de septiembre: “Mediodía en las rocas…Al Invierno le matamos con nuestros besos. Primavera en el mar. Andrés”. 26 de septiembre, un dibujo alusivo al mar lleva la leyenda: “Lo recuerdas? ”. El 25 de octubre anota rotundamente: “Elba Emilia: ¡Eres valiente y hermosa! Te amo, ¿oyes? Andrés”. Al frente un trazo ágil de mujer, característico del estilo de Sabella, coloreado con una dedicatoria para ella. El 31 de octubre consigna: “Elba Emilia González- Andrés Sabella Gálvez: ¿Es verdadera, duradero y eterno tu amor?”. En una página en blanco: “Pausa para un beso”. El 8 de noviembre, un deseo convergente: “Cree en Dios y en los poetas”. Sabella se define: “Soy el marido de la Luna”. Otro recorte, en el mes de noviembre: ”Breve poema” de Andrés Sabella, de diciembre de 1933, forma parte de la donación del poeta a su amada. El 25 de diciembre anota: “La navidad de mi alma eres tú”. 8 de noviembre: “Los inocentes? Somos tú y yo”.

Y el último día del calendario, escribe: “Elba Emilia: En la medianoche del 27-28 de septiembre concluyo esta obra, como el más humilde testimonio de un afecto puro y desesperado. Andrés”, y a renglón seguido en un margen: “¿Estarás siempre conmigo?”.

  1. III. FLORILEGIO DE POETAS.

La Antología Poética Secreta, en su vertiente de acopio de poetas y poemas, también contiene expresiones no líricas, constituye una aproximación a lo que leía en aquel momento o bien a lo que estimaba locuciones que reflejaban su espíritu, en meses en que se le ve inquieto e incierto sobre lo que había retomado. Es posible clasificar los poetas por corrientes estéticas o generacionales, por naciones, por contemporáneos, modernos y clásicos; de igual modo por continentes y, también, por género, aunque en este caso, figuran dos mujeres: una argentina, Alfonsina Storni, y una uruguaya, Juana Ibarborou. Hay autores renombrados y otros cuya obra comienza a darse a conocer. De estos últimos, la mayoría del Río de la Plata, argentinos y en menor medida uruguayos, denota un saber actualizado del momento literario que se vive en el país trasandino, con la industria editorial más influyente de América del Sur. Poetas peruanos como Juan Parra del Riego, Alcides Spelucini. El portugués Eugenio de Castro.

Entre los poetas más renombrados y conocidos, figuran Rubén Darío y su verso “Cuando mi pensamiento/ va a ti/ se perfuma”, este otro, “ Y en la copa de otoño, una vago vino queda” y finalmente este “Es Sagitario que ha robado una estrella”; Alfredo Musset, “Dulce hermana/ si tu alma ansía un beso, una lágrima mía / por solo pago a tus consuelos/ tomádlo casta inspiradora” ; Juana de Ibarborou, “Yo subiré a mirarte en los lirios morados,…hoy no más tarde”! ; Gabriel Miró, “Desde allí/ verán el mar libre, limpio, inocente/ no como el del puerto/ cuya transparencia muestra vileza/ de las ciudades”; Alfonsina Storni, “Ponme una lámpara a la cabecera, / una constelación”; Gerardo de Nerval, “Yo la vía tal vez, en una lejana vida”; Conde de Lautreamont , “La misión de la poesía es difícil” y aquel “Yo como los perros sufro la necesidad de lo infinito”; Charles Baudelaire, “El odio es un vino precioso”, “Oh, cabellos azules, tinieblas extendidas”; W. Goethe,  “¿Conoces tú la tierra que el azahar perfuma?”; Paul Verlaine, “Su mirada semeja/ mirada de escultura” y éste “La música antes que todo sea”; Oscar Wilde, “Todo arte es completamente inútil”; José María Eguren, “Esa canción que tiene tanto de ti”; Amado Nervo, “Cada hombre es el arquitecto de su propio destino”; Miguel de Cervantes, “El tiempo descubridor de todas las cosas”; José Martí,  “Yo quiero cuando me muera/ sin patria, pero sin amo/ tener en mi losa un ramo/ de flores y una bandera”; Víctor Hugo, “Un hada está escondida en todo cuanto ves”; Max Jacob, “Un río grande cruzaba el cielo”; Jean- Arthur Rimbaud, “Oh, la Omega, reflejo violeta de sus ojos” ;Samuel T. Coleridge, “Todos los pensamientos, todas las pasiones que agitan/ el corazón mortal, son los esclavos del amor”; Lord  Byron, “Venecia, el rostro de máscara”; Lope de Vega, “Conozco que mi destino es ahorcarme o de casarme”; Calderón de la Barca, ”Métete a salteador de caminos para ganarte la vida”; Pierre Reverdy, “El color que descompone la noche”;   Jules Romains, “El poema  libre y solo, sonríe”; José Gomez Rojas , “El viento enreda símbolos en todos los caminos”;  Juan Ramón Jiménez, “¡Oh, tu sexo con luna! Esencia indefinible” ; Guillaume Apollinaire, “En la estrella de seis ramas”; Paul Eluard, “Dormir: la luna en un ojo, el sol en el otro”;  Paul Valery, “¡Oh, mi gran musa, dotada de delirios¡”; Oscar de Lubicz Milosz, “Veleros perdidos en el gran azul silencioso”; Paul Claudel, “¡Sólo el mar eterno pasa siempre y de una vez, todo entero¡ el mar y ya dentro nos tiene”; R. M Rilke, “Al suspirar la amiga/ toda la noche se exalta/ por el cielo deslumbrado/ como una caricia leve”; André Breton, “Mi mujer de garganta de valle de oro”; Jules Laforgue, “Yo no soy más que un vividor lunario”; Teófilo Gautier , “Esculpe, cincela, lima”; y Stéphane Mallarmé, “Oye, oh. Corazón, cantar los marineros”.

Hay referencias a La Kábala, a versos de una Canción Antigua, estrofas de una Vieja Balada, una frase de Marx y Engels.

El resto de los bardos son desconocidos para el gran público y sólo se les lee en cenáculos literarios, como fueron algunos poetas franceses del siglo XIX, seguidores de los poetas simbolistas, como Albert Samain; o bien, un selecto grupo que cabalgó entre los siglos XIX y XX. Llama la atención el conocimiento de autores y obras argentinos, los cuales constituyen el grupo de poetas más numerosos de América Latina en esta selección. Allí figuran, autores muy conocidos como Leopoldo Lugones, Delmira Agustina, Ricardo Güiraldes, Alfonsina Storni; otros menos conocidos como Rafael Alberto Arrieta (1889-1968) poeta modernista; Evaristo Carriego (1883-1912), Miguel A. Camino, inclinado a la poesía gauchesca; Arturo Capdevila (1889-1967), Manuel de Castro (1896-1970) que estuvo vinculado a la revista Ercilla, de Santiago;  Baldomero Fernández Moreno (1886-1950) cuya poesía de corte modernista trató los barrios porteños; Federico Gutiérrez, Benjamín Taborga (1889-1918), Alvaro Yunque, Luis Franco (1898-1988), Raúl González Tuñón (1905-1974), Conrado Nale Roxlo (1898-1971), José Pedroni (1899-1968), Javier Villafañe (1909-1996) y César Tiempo ( escritor nacido en Ucrania como Israel Zeitlein), que como cineasta estuvo interesado en llevar al celuloide la novela Norte Grande .  Los uruguayos Carlos Sabat, Fernán Silva  (1889-1982), María Eugenia Vaz Ferreira. De los chilenos consigna a José Gómez Rojas. Los españoles se ven representados desde Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco Villaespesa, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Gabriel Miró. Alemania por Goethe y Rilke. Los anglosajones por Samuel Coleridge, Lord Byron, Oscar Wilde. Los uruguayos por Julio Herrera y Reissig, Juana Ibarbourou. Pero la pléyade más amplia es el parnaso francés: André Maurois, Conde de Lautreamont, Paul Morand, Jules Supervielle, Charles Guerin, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Albert samain, Tristán Corbiere, Aloysius Bertrand, Max Jacob, Víctor Hugo, Jean-Arthur Rimbaud, Charles Vildrac, Paul Gauguin, Pierre Reverdy, Emilio Carrere, Francis Jammes, Jules Romains, Paul Gerardy, Tristan Dereme, Jean Royere,Guillaume Apollinaire, Paul Eluard, Paul Valery, Emile Despax, Valery Larbado, Paul Geraldy, Paul Claudel,  Jean Pellerin, Charles Maurras,  Andre Breton, Jules Laforgue, Pierre-Albert-Birot, Saint-Pol-Roux , Andre Spire, T.Gautier y Mallarmé.

  1. IV. CONCLUSIONES.

Andrés Sabella Gálvez, vivió en Santiago por espacio de veinte años (1932-1952), tiempo en el que estudió Leyes, fue periodista de los periódicos principales, redactor/colaborador de las revistas universitarias más importantes y escribió sus obras más celebradas, entre otras su única novela Norte Grande. No obstante, el pasado que dejó en Antofagasta, principalmente su amor juvenil Elba Emilia González, le persiguió en su obra poética. Puede indicarse que la obra reseñada, constituye un hito en su retorno a sus raíces nortinas, sus comienzos literarios y periodísticos como de su vida sentimental. El encuentro de 1947 fue el inicio de su retorno hacia Antofagasta: sentimental y espiritualmente, como se evidencia en sus dibujos donde las señas de su ciudad natal aparecen con nitidez. También esta obra que evidencia su selección poética personal, casi al estilo de Hernán Díaz Arrieta, Alone, nos muestra su sensibilidad por el acontecer literario trasandino que le señaló como uno de los críticos más versados de dicho ambiente en la década de 1940.