Histórico horario de clases de Andrés Sabella fue entregado a Escuela de Periodismo UCN

La pieza patrimonial fue colgada en uno de los pasillos de la unidad académica que el vate ayudó a fundar hace 51 años y donde formó a varias generaciones.

El horario de clases del primer semestre académico de 1972 dibujado sobre un cartón por el puño y letra de Andrés Sabella Gálvez fue entregado por la Corporación Cultural Linterna de Papel a la Escuela de Periodismo de la UCN como agradecimiento al acto “Andrés vuelve a casa”, realizado en abril pasado en el auditorio de la casa de estudios donde además se develó una placa en honor al poeta, escritor, periodista, dibujante y docente antofagastino.

“Queremos agradecerles por todo el apoyo para sacar adelante ese acto simbólico, solemne, lindísimo y tan importante para nosotros, como sabelianos, y que buscábamos desde hace 28 años, cuando él murió”, dijo la directora de la Corporación María Canihuante al anunciar que el valioso objeto sería donado.

“Qué mejor que hacer un presente físico como es este patrimonio directo de Andrés Sabella, que él tuvo en sus manos cuando era profesor de esta universidad y que va a quedar aquí, con ustedes, como él diría, su querida Escuela de Periodismo”, agregó el presidente de la Corporación Linterna de Papel, Bernardo Tapia, al hacer entrega del presente, enmarcado y envuelto en papel de regalo, al director de la unidad académica, Percy Peña.

La pieza patrimonial estaba en propiedad de Andrés Carrera, nieto de Andrés Sabella, que lo cedió a la Corporación Linterna de Papel tras el viaje que realizó junto a su familia a Antofagasta para participar del acto “Andrés vuelve a casa”. En dicho acto la UCN simbolizó el retorno del autor de “Norte Grande” a la casa de estudios tras ser exonerado en 1981 por las autoridades militares universitarias de la época.

Para el director de la Escuela de Periodismo, Percy Peña, este obsequio es muy importante para la unidad, pues destacó que “es algo significativo, ya que tiene un tremendo valor histórico  y que refleja fielmente cómo era Andrés Sabella en su quehacer diario como docente. Espero que lo valoren y aprecien nuestros exalumnos y actuales estudiantes”.

La pieza tiene un gran valor patrimonial para la UCN en virtud a que Sabella Gálvez fue parte de los fundadores, en 1967, de la entonces llamada Escuela de Comunicaciones, desde donde han egresado el excandidato presidencial Alejandro Guillier, el Premio Nacional de Periodismo Deportivo; Michael Muller y el rostro de Chilevisión Noticias, Karim Butte.

Periodismo UCN adquiere nuevo equipamiento para el área audiovisual

A contar del primer semestre 2018, la carrera de Periodismo de la Universidad Católica del Norte contará con nuevo equipamiento para el estudio de Televisión y para las diversas cátedras del área audiovisual.

Cámaras, micrófonos y tarjetas de vídeo son parte del equipamiento adquirido, en el marco del Plan de Mejoramiento Valorizado (PMV) y el curso de fomento audiovisual Corfo impartido por la Unidad de Producción Audiovisual (UPA).

La compra de nuevos equipos no sólo representa un crecimiento de un 100 por ciento, sino que también permitirá reforzar integralmente la formación de los estudiantes de pregrado en esta importante área del Periodismo.

EQUIPAMIENTO

El PMV consiste en recursos anuales que la Dirección General de Pregrado (DGPRE) destina a nuestra carrera para atender las debilidades en caso de una próxima acreditación. Es por ello, que se contempló la compra de tres cámaras Canon T5i, cuatro tarjetas Kingstone de 32 GB y 10 micrófonos de mano Shure PGA58.

A su vez, luego de dictar el curso de fomento audiovisual en Antofagasta y Coquimbo, a través de la UPA, el equipamiento que se utilizó en dicho programa ha sido destinado a Periodismo. Ante tal situación, se transfirió cinco cámaras Panasonic AG-AC30 y una Canon T5i, con sus respectivas tarjetas de vídeo, que podrán ser utilizadas en general mientras no se dicte una nueva versión de esta iniciativa.

Es tan importante el equipamiento recibido, que las cámaras Panasonic serán utilizadas para las cátedras más avanzadas, como son los cursos de Realización Audiovisual Ficción y Realización Audiovisual Documental.

Al respecto, el director (i) de la Escuela de Periodismo UCN, Percy Peña Vicuña, resaltó la importancia que tiene este equipamiento para la docencia, pues sostuvo que “estamos muy contentos, ya que la compra de cámaras y micrófonos viene a reforzar la labor docente de cursos claves dentro de nuestra malla curricular. Además, debemos velar por equipamiento de nivel pues se enmarca en nuestra acreditación por 6 años”.

Cabe destacar, que el nuevo equipamiento se suma a las ocho cámaras Canon T3i con las que cuenta la carrera, sumando en total 17 cámaras que estarán disponibles a partir del primer semestre 2018.

Periodistas, psicólogos y profesores de inglés recibieron títulos profesionales

Por DICOA UCN.

Motivados y dispuestos a contribuir con el desarrollo del país y de la región, recibieron sus títulos profesionales un total de 130 jóvenes formados en la Facultad de Humanidades de nuestra Universidad.

La nueva generación de periodistas, psicólogos y profesores de inglés, obtuvo sus respectivos diplomas luego de culminar en forma exitosa su formación de pregrado, la que incluyó una sólida base académica y valórica.

En la oportunidad, el Rector (s), Raúl Jiménez Alarcón, junto con resaltar el sello distintivo de los estudiantes UCN, mencionó que estos jóvenes pasarán a formar parte de un selecto grupo de más de 42 mil ex estudiantes de pre y postgrado, formados en la institución. “Ahora serán sus embajadores ante una sociedad cada vez más compleja, pero que sin duda necesita de ustedes”, puntualizó.

La autoridad los invitó a no ser observadores del mundo en el cual están insertos, sino que, desde su rol profesional, puedan ejercer un rol activo como líderes y ciudadanos.
Al despedir a los titulados, el Decano de la Facultad de Humanidades, Walter Terrazas Núñez, puso de relieve que el grupo de jóvenes es heredero de una tradición que comenzó a escribirse desde los orígenes de la Universidad, y que ha puesto siempre al centro de su quehacer la promoción del desarrollo humano.

“Desde sus primeros días en nuestras aulas tuvimos la oportunidad de compartir con ustedes esta tradición, enfocando la formación desde perspectivas conceptuales, procedimentales y actitudinales que son propias de cada una de sus disciplinas, pero que tienen en común la mirada crítica de las bases que las sustentan.

El desarrollo de la ceremonia consideró la entrega de un reconocimiento al mejor alumno de la promoción 2017 de la Facultad. Esta distinción fue para Gabriel Barriga Redel, de la Carrera de Psicología.

La jornada consideró momentos de especial emoción, como fue la toma de juramento a los titulados, a cargo del Secretario General de la UCN, Fernando Orellana, y la bendición de la nueva generación, realizada por el Padre Gilberto Garay.

Periodismo UCN y Pastoral presentan nueva edición de Revista Tierra Nueva

Siete artículos y una tesis de grado de alumnas de Periodismo UCN, estas son algunas de las novedades de la edición N° 14 de la Revista Tierra Nueva, la cual fue presentada ante la comunidad universitaria.

La publicación denominada “Acción, discursos y desafíos en tiempos de incertidumbre”, tiene como objetivo descifrar el contexto país. Un Chile cargado de dudas y desafíos, que los académicos y funcionarios que participan de esta edición intentan detallar a través de artículos.

La Revista Tierra Nueva corresponde a una alianza estratégica entre Pastoral y la Escuela de Periodismo UCN, donde todos los años a través de un comité editorial, se difunden temas sociales, culturales, históricos, éticos, morales y sociales.

CEREMONIA

El lanzamiento que tuvo como invitado principal al arzobispo de Antofagasta y gran canciller UCN, monseñor Ignacio Ducasse, comenzó con las palabras de la directora general de Pastoral y Cultura Cristiana, Erika Tello, quien enfatizó que esta revista busca la “reflexión, exposición de ideas y testimonios hacia la comunidad”.

Posteriormente, la académica y miembro del comité editorial, Ericka Castellanos, hizo una breve referencia a todos los artículos escritos en la edición N° 14 de Tierra Nueva. Finalmente, el académico de Periodismo UCN, Rubén Gómez, recalcó la importancia de haber incluido una tesis de grado de vocación social, realizada por las estudiantes Bárbara Badilla y Montserrat Ayala.

En esta edición participaron los académicos; Javier Mercado, Ericka Castellanos, Luis Camilo Urria, Christian Delpiano, Christian Rodríguez, Sixtina Pinochet, Isidro Morales, José Morales, Rubén Gómez y  André Hubert s.j

Cabe consignar, que en las en las próxima semanas se habilitará esta edición vía digital, a través del siguiente enlace: http://www.antofagasta.pastoralucn.cl/revista-tierra-nueva/

El Pensador 2 celebra 1° aniversario con conversatorio periodístico

“Hemos recibido presiones, incluso nos han intervenido el teléfono”, este fue uno de los relatos de las destacadas periodistas Tania Tamayo y Alejandra Carmona, quienes participaron del conversatorio denominado “Las armas de un periodista de investigación”, en el marco del primer aniversario de El Pensador 2.

Con una gran presencia de académicos y estudiantes, ayer se desarrolló una inédita celebración de El Pensador 2 en el auditorio Ángela Scweitzer Lopetegui de la Escuela de Arquitectura, organizado por la Escuela de Periodismo UCN.

Este medio de comunicación, se reabrió luego de siete años, debido a la adjudicación de un Fondo de Desarrollo de Proyectos Docentes 2016 (FDPD), el cual permitió crear una nueva plataforma de informaciones y comprar equipamiento e implementos para los estudiantes.

Luego de un año de funcionamiento, el medio ha alcanzado más de 43 mil visitas en su página, asimismo tiene 2.500 seguidores en Facebook, es por ello que paulatinamente se posiciona en el contexto local, regional y nacional.

Para el jefe de carrera de Periodismo UCN y director de El Pensador 2, José Morales, la actividad de celebración corresponde a la mística que se quiere impregnar a los estudiantes, pues sostuvo que “estamos contentos por este primer año, pero la idea es seguir creciendo y es clave la participación de más estudiantes, ya que este es un proyecto de toda la carrera”.

En la actividad, recibieron reconocimiento de parte del decano de la Facultad de Humanidades, Walter Terraza y de la directora de Periodismo UCN, Francis Espinoza, los académicos, Isidro Morales y Rubén Gómez, quienes han sido claves en la reapertura del medio de comunicación. Asimismo, fueron galardonados los estudiantes Carlos Rendón y Felipe Bórquez, quienes oficiaron de editores y que están ad portas de egresar de la carrera.

CONVERSATORIO

Luego de las premiaciones, se dio inicio al conversatorio denominado “Las armas de un periodista de investigación”, el cual contó con la participación de la jefa de carrera de Periodismo de la Universidad de Chile, Tania Tamayo y la periodista del diario El Mostrador, Alejandra Carmona. Además, fue moderado por la académica UCN, María Constanza Castro.

En la instancia, las periodistas hablaron de las dificultades de la investigación periodística, como también a lo que se exponen los comunicadores y las presiones que reciben al poner en la agenda temas contingentes, como es el Caso Bombas, la explosión de Fiscalía Sur y el Caso Manuel Gutiérrez.

Asimismo, Tania Tamayo y Alejandra Carmona compartieron sus experiencias profesionales con los alumnos, en donde recalcaron que siempre se hace un periodismo de investigación, independiente de lo que se indague. Además, abordaron temáticas ligadas a la ética periodística en la labor periodística.

Por último, El Pensador 2 ya arma su plan de trabajo de cara al próximo año, donde busca reforzar su equipo de alumnos y además, abarcar mayores temas regionales en sus pautas. En ese sentido, se aspira a postular a fondos públicos y seguir potenciándose como un medio universitario.

José Palma, el cronista de la cultura antofagastina

Por Carlos Rendón.

Puedes verlo en cuanto evento cultural se realice en la ciudad. Siempre desde atrás, callado y pegado a su cuadernillo. Sus ojos cristalizados en el escenario o en la ponencia, sólo bajan cuando debe escribir algo con su lápiz, rápido, embarrando la hoja con el grafito y, entonces, vuelve a levantar la vista. Así, una y otra vez. Cuando el show termina, él se iba como quien tiene una urgencia en un lugar muy lejano. Y no vuelve a aparecer, hasta que un nuevo evento ocurra.

Por tal motivo, estaba seguro que lo encontraría en Filzic. No sabía cómo ni cuando, pero una corazonada me hizo armarme de grabadora y recorrer los pasillos repletos de gente, libros y artesanías. Como un  sabueso siguiendo el rastro de su presa, me escabullía entre los estantes, revisaba cada asiento a medida que se realizaban los shows. Pasé un buen rato sentado en la cafetería, con la esperanza de verlo pasar.

Comenzaba a creer que aquella sería una jornada infructuosa cuando, dirigiéndome a la salida, lo vi. Lo vi pasar rápido, adelantando personas, dirigiéndose en dirección contraria a la mía. Llevaba un traje simple y holgado, la tez morena y unos ojos colorados. Al voltear, su silueta se me escapaba. Me pregunté hacia dónde se dirigía tan rápido, y no dudé en seguirle con cuidado de que no advirtiera mi presencia.

Grande fue mi sorpresa cuando lo vi llegar a su destino: el baño. Por supuesto, eso explicaba su paso raudo. Lo esperé con ansias sentado en las afueras, pensando en cómo presentarme, a dónde llevarlo, qué tipo de preguntas le haría a un hombre tan particular, a quien he visto en al menos en treinta eventos culturales distintos. Cuando salió no perdí el tiempo, lo intercepté presentándome como periodista, que lo había visto tantas veces en diversos lugares y quería hacerle nada más que unas preguntas.

–Sí, claro –Me dijo con una voz rasposa, sin siquiera detenerse.

–¿Le parece si nos vamos a sentar a algún lado? Estaba pensando en el café, para estar más tranquilos.

–No, no, de pie nomás, acá en terreno.

–Como guste –Alcancé a responder, siguiéndole el paso mientras extraía la grabadora del bolsillo y esquivaba a las personas.

Pronto descubriría, a través del diálogo, la importancia que le daba este singular personaje al trabajo en “terreno”. Aceptando que aquella no sería una entrevista común y corriente, lo seguí hasta llegar al Rincón de los Sueños, donde se presentaba un conjunto folclórico. Por fin nos detuvimos, bordeando las sillas donde estaba el público, pero cuando me preparaba a comenzar las preguntas, nuevamente se me adelanta.

–Ya, empecemos altiro nomás, que tengo que anotar qué tipo de cueca están tocando –se detiene un momento para observar a los bailarines, y luego a los músicos que interpretaban la canción–. Esa es una cueca brava. 

–¿Me puede decir su nombre, por favor? –inquirí con sinceridad cayendo en cuenta de que aún no le hacía la pregunta más básica.

–José Antonio Palma Bustamante, señor.

–¿Cómo es su trabajo don José? ¿Habla con los artistas, escribe sobre ellos?

–Claro, yo a veces hablo con ellos, si es que me acuerdo. Así se trabaja po’, en vivo, ahí está la gracia, en el terreno. Si estuviéramos en un living conversando o en una casa, no se muestra nada po’. Acá se muestra altiro como trabaja uno –exclama con pasión, mientras subía y bajaba la cabeza, mirando el show y su cuadernillo, pero sin escribir–. Por ejemplo, yo ya me perdí la película ahora po’ –ríe, refiriéndose a la canción que ya terminaba, una risa potente y contagiosa–. Pero no importa, conversemos nomás.

–¿Usted es de Antofagasta?

–Sí, de aquí de Antofagasta.

–¿Y hace cuánto que está viniendo a este tipo de eventos?

–A la Filzic desde que inició –mentalmente hago el cálculo, siete años–, pero yo empecé a hacer esto desde hace 12 años. He estado en cine por ejemplo, en Antofadocs. Llevo años ahí. Estaré enfermo a veces, pero me da igual, tengo que levantarme de la cama. Aquí no hay licencia, no hay permiso, no hay nada. Tengo que venir, porque si me lo pierdo nadie me lo va a repetir.

Me sorprendió rápidamente la forma en que hablaba de su trabajo, una mezcla de orgullo y pesar, como quien debe cargar con un peso tremendo sobre sus hombros, pero lo disfruta al mismo tiempo.

–“Un Piquero” –dice de pronto, cortando la conversación, yo lo miro extrañado–. Así se llamaba esa cueca po’.

–¡Usted se las sabe todas! –alcanzo a responder, mientras José anotaba presuroso el nombre de la canción junto a su intérprete.

–Si po’, así se trabaja. Así se aprende. Aquí se lleva toda la cultura –exclama señalando su cuadernillo.

–¿Entonces básicamente lo que hace es traspasar a cuadernos todo lo que se hace culturalmente en la ciudad?

–Claro, yo no soy periodista, no tengo ningún título, pero igual me preparo –le consulto al voleo si hace algo con todos esos cuadernos–. No, los tengo guardados nomás. Son para mí, no trabajo para ningún diario o algo así. Tengo unos… Quince cuadernos, todos llenos.

–Llevar un registro de la vida cultural de la ciudad es un trabajo muy importante, y que nadie hace –comento sorprendido, mientras hojeo el cuaderno que José previamente me da permiso para revisar. Cientos, quizás miles de nombres están allí, escritos con buena caligrafía y ordenados como si se tratara de un registro oficial.

–Exactamente, nadie lo hace. Qué van a estar viniendo a estas cosas si están trabajando. Ni periodistas van a venir a hacer esto, porque por esto nadie les paga. La cultura no da. Yo no puedo decir que por hacer esto usted va a ser millonario. El otro día vino un periodista y me dice que quiere ser como yo. Yo le digo “sabe qué más, usted es de allá” –señala hacia el sur, intuyo que habla de la universidad–. Quédese con lo que es de allá. Aquí no va a ser millonario. Yo no tengo un buen pasar con esto. Esto yo lo hago porque a mí me gusta, nada más. Aquí se pasa pobreza, se pasan un montón de necesidades. ¿Qué cree usted que yo la paso muy bien? No po’, esto lo hago porque a mi me gusta nomas.

–Y usted don José, ¿cómo vive? ¿Cómo se mantiene? –pregunto con real interés.

–Tengo que arrendar la mitad de mi casa, y con eso vivo. Si esto no genera renta… Mira, si esto fuera rentable, montón de gente vendría pa’ acá. Aquí yo paso necesidades, a veces me faltan zapatos, y bueno, esas son cosas que yo tengo que solucionar. Por eso nadie puede hacer lo que yo, ni nadie podrá hacerlo –me sorprende lo lapidario de su comentario, pero al mismo tiempo, argumentos no le faltan.

–¿De qué forma se entera de los eventos que hay? –pregunto mientras un sujeto de traje pasa y le saluda.

–Tenis que ver todos los días el diario. Yo lo leo en la biblioteca, si no fuera por eso no podría ver nada po’, si uno no se puede comprar nada.

–¿Cómo empezó con este trabajo?

–Bueno, a ver, mi primer evento fue cuando dejé de trabajar y me dediqué a esto. Allá en las playas, había una radio, la canal 95, cuando empezó a transmitir en las playas, y ahí empecé a anotar conjuntos, todo lo que hay aquí –señala su cuadernillo–. Y empecé a ir al cine, a todo, incluso marchas y desfiles, tenía que ir viendo todo tipo de marchas. Por ejemplo la gente va a ver un desfile y no tiene idea que están tocando Radesky cuando salen los carabineros.

–Dijo que trabajaba antes de hacer esto. ¿Qué hacía?

–Uf, trabajaba en contabilidad, era contador general. Después fui vigilante, y después terminé haciendo esto.

–¿Y como se siente más feliz? ¿Ahora o antes, cuando trabajaba? –pregunto, sabiendo de antemano la respuesta.

–No, yo me siento mejor acá. Quizás algún día me cabree y tenga que dejarlo. Pero llevo tantos años que ya ni dan ganas de hacerlo. Esto es lo mismo que fumar po’. Te dicen deja el cigarro, pero no se puede dejarlo. Esto es lo mismo. Algún día tendré que dejarlo, pero será por alguna enfermedad grave, donde ya no pueda hacer nada.

–¿Y no le parece fome que no haya nadie después de usted, que siga haciendo lo que usted hace?

–Tendría que ser un… Periodista muy aplicado  la verdad, pero yo no he visto a nadie con ese interés. Yo te digo, algún día cuando ya no esté aquí, nadie va a hacer esto, porque van a ver que esto no es rentable y no va a haber un interés. ¿Te has dado cuenta que los que vienen acá ven lo que quieren y después se van? Esa es gente de plata, lo peor, porque lo único que hacen es venir a tomar, o con el auto, la polola. Yo los conozco, son gente que tiene más “cultura” que yo, pero ni aprecian. Y por eso te digo que es difícil que haya alguien que continúe esto. Esto muere y muere nomás.

Miles de nombres adornan el interior de estos viejos cuadernos.

–¿Y qué va a pasar con sus escritos? –insisto, esperando que me dijera algo, alguna idea, alguna forma de rescatar lo que hace.

–No sé po’, yo ya no podría hacer nada, no voy a estar acá –ríe–, voy a estar en otra dimensión. Qué se yo lo que habrá ahí. Eso será de los que queden vivos. Yo creo que va a llegar otra persona ahí donde vivo, lo va a comprar y va a decir que “todo esto es una mugre, hay que botarla” –refiriéndose a sus cuadernos–. Así nomás es la cosa. Hay gente que no aprecia esto, que no aprecia la cultura.

–¿Y algún amigo, algún familiar?

–No hay nadie, están todos en el cielo. Están todos “encielados”. Ahí me esperan –hace pantomima como si lo estuvieran tirando de una cuerda–. Pero yo todavía no po’, todavía no me quiero ir.

La conversación se corta de golpe, José mira a ambos lados y luego al frente, yo intento adivinar qué ocurre, pero nada parece haber cambiado. De pronto, apunta hacia el frente, diciéndome “ahora vámonos pa’ allá, vamos caminando al escenario central”. A lo lejos, podían escucharse los primeros compases del show en el escenario central de la Filzic. Partió a toda velocidad mientras yo lo seguía en el tumulto de gente, esforzándome para no perder ni una palabra.

–¿Usted tiene algún gusto preferencial en esto del arte, o va a todo? –pregunto mientras esquivo un coche, me agacho y mi brazo se transforma en culebra para mantener la grabación.

–No, hay que ir a todo. Por ejemplo si digo que a mi no me gusta la cueca, eso es una falta de cultura, falta de educación. Usted tiene que ir a todo. Esa gente que dice que no le gusta tal cosa, le falta educación, por eso rechaza. Por ejemplo yo voy a ver rock, y ahí estoy con los cabros, si la música no tiene edad –exclama mientras mueve la cabeza de arriba abajo, haciendo el clásico headbanging de los metaleros–. Es raro que una persona de  mi edad vaya a esas cosas, pero yo voy porque igual es cultura –me responde mientras llegamos por fin al escenario central, donde un grupo comenzaba a cantar.

–Ya, ese es Punahue…. –está a punto de anotarlo en su cuaderno, pero se detiene de golpe–. ¡No! Estos son los Trovadores del Sol, cuidado.

–¿Y esa canción, cuál es? –le pregunto, curioso y con ganas de probar sus habilidades.

–A ver… –pensante, mira al escenario–. Esa es… “Negra” –anota en su cuaderno–. Esta canción trata de un negro esclavo al que lo están velando –responde correctamente.

–Usted que ha venido a todas las versiones de la Filzic, ¿cómo ve la feria? ¿Le parece bien que haya algo así en la ciudad?

–Claro, todo sirve, me parece bueno. Todo lo que es cultura hay que alabarlo. ¿Podría haber algo mejor? Claro, si todo es perfectible, pero bueno, hay esto. Por mientras conformémonos con lo que tenemos.

–Y después de la Filzic, ¿alguna otra actividad a la que tenga pensado ir a corto plazo?

Con 58 años, José espera seguir haciendo su trabajo “hasta que lo llamen desde arriba”.

–A ver… Estamos en treinta de abril, mañana primero de mayo… Termina esto el ocho… –lo veo hacer cálculos mentales, llevándose la mano al mentón. Creí, por un segundo, que lo había pillado–. ¡Ah! Ya, hay que prepararse, que viene un Ballet Ruso, llega aquí el 5 al teatro municipal –pero de nuevo, su conocimiento me sorprende–. Va a estar el “kazachok”, esos bailes que hacen los rusos –se pone a bailar como ruso ahí donde estábamos, cruzando los brazos y levantando las piernas–. ¿Los cachai? También están el gopak, la beriozka, kalinka, todas danzas rusas. Se supone que  esa gente que se sienta ahí domina perfectamente de qué tratan y nada po’. Estos bailes necesitan acrobacia, elasticidad, destreza. –Dice mirando ahora su cuaderno, donde tenía anotadas todas estas danzas.

–Y ahí va a estar usted, me imagino.

–No sé todavía, porque eso es caro –me responde, pero yo le insisto, consultándole qué hace en esos casos en que no le alcanza para asistir–. Buena pregunta, ahí vamos a ver qué pasa. Lo veo en terreno, y bueno, si no pasa nada, hasta ahí nomás llegamos, o por último escucho desde afuera.

–¿Oiga y no le han dado algún reconocimiento de tantas veces que ha estado en estas cosas?

–Claro, claro, una vez en el Teatro Municipal, la directora Carla Corrales. Ella me entregó un premio porque yo no faltaba nunca para las obras de la orquesta sinfónica. Me entregaron un galbanito, y ese no lo han entregado nunca y no lo van a entregar más.

–¿Se lo entregaron en el municipal, sin avisarle? –le pregunto mientras trato de imaginarme la escena.

–Fue sorpresa, yo no sabía. Estaba ahí y me llamaron.

–¿Cómo se sintió?

–Bueno, es un reconocimiento al trabajo. Y ahí lo tengo en la casa po’, que con todo el desorden y los apuntes, no sé donde lo tengo, pero lo tengo.

–¿Usted espera seguir muchos años más con esto?

–Yo creo que sí, como siempre nomás, al mismo ritmo. No sé hasta cuando, como te digo para hacer esto hay que tener ganas, hay que tener pasión –exclama orgulloso.

–Y hay que estar feliz con lo que hace –agrego.

–Exactamente, a veces la gente está obligada a un trabajo, por esa plata que le pagan, no porque les guste. Aquí no po’, aquí yo estoy porque me gusta, no por una obligación o por un contrato. Hay pasión, constancia, entrega, sacrificio, eso es lo que se necesita y no cualquiera lo va a poder hacer. Yo soy feliz con lo que hago y estoy contento… Pa’ qué más po’.

José se despide con una sonrisa, o más bien, soy yo el que se va. Mientras camino de regreso volteo y lo veo allí como siempre, detrás de la gente, con las manos cruzadas a la espalda, observando el trabajo de los músicos. Me inquieta y a la vez me maravilla esa mente dispersa y ese trabajo riguroso. Esos cuadernos rayados y esa mirada sincera.

Quizás él no lo sabe y quizás nunca lo sepa, pero José realiza un trabajo tan puro y tan importante que parece sacado de otros tiempos. La próxima vez que vayan a un evento cultural y lo vean -porque seguro que lo ven-, mírenlo con el respeto que se merece el único gran cronista de la cultura antofagastina.

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